El Gobierno de Colombia y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) reiniciaron ayer en Quito los diálogos que buscan superar medio siglo de conflicto armado, en un segundo ciclo de conversaciones en el que esperan concretar una reducción de la violencia. Ambas delegaciones se reunieron con el saliente presidente ecuatoriano Rafael Correa, anfitrión de los diálogos.
“Ojalá podamos pactar un cese bilateral que acompañe estas conversaciones desde el inicio, no al final”, dijo alias Pablo Beltrán, el jefe del equipo de paz del ELN, al ingresar al Palacio de Carondelet.
La delegación gubernamental, por su parte, destacó su anhelo de “persistir” en la concreción de la paz: “Llegamos a este segundo ciclo con el ánimo y la decisión de lograr acuerdos concretos de desescalamiento (de la violencia) y de protección de la población civil”. Para Juan Camilo Restrepo, jefe negociador de Santos, el alto al fuego bilateral debe estar precedido de pactos humanitarios con el ELN.
Más allá de las conversaciones, el Gobierno colombiano lleva adelante una ofensiva militar contra el ELN , que a su vez persiste en atentados a infraestructura y no ha renunciado aún al secuestro, pese a los reiterados pedidos del Gobierno.