Mientras el canciller de Panamá, Francisco Álvarez De Soto, no retorne al país, las medidas de retorsión que se apliquen a Venezuela no se darán a conocer.
Pese a que el presidente Ricardo Martinelli anunció el pasado fin de semana que tomaría medidas legales tras la ruptura de relaciones diplomáticas y comerciales con Panamá, al menos media decena de funcionarios de primer nivel, consultados por este medio, delegaron en el canciller Álvarez De Soto la esperada decisión.
Una portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores afirmó que Álvarez De Soto regresará hoy al país, después de su visita a Santiago de Chile para la investidura de la nueva mandataria Michelle Bachelet.
No fue hasta la tarde del pasado domingo cuando el presidente venezolano, Nicolás Maduro, anunció que “pagaría sin intermediarios” la deuda que los empresarios de su país tienen, desde hace casi un año, con sus pares de la Zona Libre de Colón, debido al control de divisas que mantiene desde 2003.
Sin embargo, es desde el quiebre de las relaciones entre ambos países que empiezan a surgir detalles “fraudulentos” que, desde al menos hace ocho meses (cuando una comisión bilateral fue formada para calcular la deuda), ya conocían los principales vinculados.
Días después que el canciller venezolano, Elías Jaua, denunció que “el 90% de las transacciones con Panamá son fraudulentas”, autoridades locales han salido a manifestar que los errores provienen del país con las mayores reservas de petróleo en el mundo.
El gerente general de la Zona Libre de Colón, Leopoldo Benedetti, apareció ayer en diversos medios de comunicación del país señalando tramas de corrupción por parte de empresarios, funcionarios estatales y bancarios de Venezuela, que se aprovecharon directamente de la (ahora extinta) Comisión de Administración de Divisas, encargada de distribuir los dólares.
Otros detalles relacionados con el escándalo los dio a conocer el ministro panameño de Economía y Finanzas, Frank De Lima, cuando admitió, en una entrevista en Telemetro Reporta, que los empresarios de la primera zona franca panameña “sobrefacturaban a los venezolanos para ayudarlos a sacar los dólares”.