La justicia brasileña anunció el pasado jueves la revocación de prisión preventiva que pesaba contra el senador Delcídio Amaral, exjefe del gobernante Partido de los Trabajadores (PT) en el Senado y arrestado desde noviembre pasado, como parte del escándalo de corrupción en la petrolera estatal Petrobras.
El juez del Superior Tribunal Federal Teori Zavascki determinó que el senador salga de prisión, aunque no podrá dejar el país y deberá permanecer en su domicilio por las noches, los fines de semana y los días festivos. No obstante, podrá volver a su escaño en la Cámara Alta a partir de la semana que viene.
Amaral fue acusado de “obstaculizar a la justicia” al intentar sobornar un exdirector de Petrobras implicado en la trama corrupta para que modificara su declaración ante la justicia e incluso ayudarle a huir al exterior.
La oferta quedó registrada en documentos y grabaciones hechas por la Fiscalía con autorización judicial, que “no dejan lugar a dudas” y suponen “el comportamiento digno de un miembro de la mafia”, se explicó en la orden de detención dictada por el propio Supremo.
Amaral fue el primer senador de la historia de Brasil detenido por la policía. Al ser arrestado, el PT decidió suspender su afiliación por las sospechas que lo llevaron a prisión.
Esto ocurre en un contexto en el que la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, ha criticado duramente a la oposición el pasado jueves por supuestamente utilizar la justicia electoral por haberla acusado de cometer fraudes económicos en su campaña para la reelección en el año 2014.
Por su parte, el opositor Partido de la Social Democracia Brasileña acusa a Rousseff y a su vicepresidente, Michel Temer, de cometer “manipulación de datos socioeconómicos” y violación de reglas electorales, así como del uso de fondos desviados de Petrobras para financiar su campaña.
