El director de la región metropolitana de Salud, Aurelio Rangel, señaló ayer que la llegada de migrantes en situación ilegal al país constituye un “riesgo” de que ingresen también enfermedades como la malaria y el zika.
Las declaraciones de Rangel se dieron durante un recorrido que hizo en la terminal de transporte de Albrook para supervisar la condición de salud de los foráneos cubanos, africanos y haitianos que moran allí.
“Debe haber una preocupación porque están entrando de otros países donde no existen condiciones sanitarias óptimas, y esto es un riesgo siempre”, puntualizó.
El funcionario detalló que el recorrido de estas personas por la selva los deja expuestos a enfermedades.
A raíz de esto, argumentó que el Ministerio de Salud (Minsa) ha habilitado varios puestos de atención permanente en las áreas necesarias, no solo para estas personas, sino también para prevenir la propagación de cualquier virus.
“Nosotros estamos muy pendientes de los cuadros febriles y de síntomas de gastroenteritis. En el caso de que requieran pruebas, se les harán exámenes de laboratorio para evitar enfermedades”, concluyó .
Migrantes como Richard González, originario de Cuba, indican que salieron de la isla hace dos meses con miras a tener nuevas oportunidades en Estados Unidos.
Hace tres días ingresó al país por la provincia de Darién y ahora aguarda en la terminal de transporte a que su familia le envíe dinero para continuar su recorrido.
Narró que el camino es “muy difícil” porque hay que recorrer la selva, hay animales peligrosos, e incluso algunos migrantes han muerto en el camino.
SE AGUDIZA LA CRISIS
La presencia de migrantes entre la frontera de Panamá y Costa Rica se ha incrementado durante la última semana.
Muchos de estos extranjeros están siendo devueltos a territorio nacional desde Costa Rica, por no tener sus papeles en regla.
Una fuente policial detalló que hasta la fecha han sido devueltos 60 cubanos.
Además, a lo largo de la línea fronteriza las autoridades ticas han colocado una tolda con varias unidades policiales para impedir la entrada de los extranjeros indocumentados.
Sobre el tema, el ministro de Seguridad Pública, Alexis Bethancourt, hizo un llamado a los extranjeros para que eviten ingresar al país de forma irregular, pues están exponiendo sus vidas debido al riesgo que implica recorrer las áreas selváticas entre Panamá y Colombia, y recordó que la frontera está cerrada.
“Los instamos a que no vengan a Panamá y menos por esa ruta”, expresó Bethancourt, quien advirtió que se iniciarán procesos para la deportación de aquellos que sean detectados.
FRENO AL FLUJO
Con el objetivo de encontrar soluciones “diplomáticas” a esta llegada irregular de migrantes, la canciller Isabel de Saint Malo de Alvarado realizó una serie de encuentros bilaterales con su homólogo de Haití, Pierrot Delienne.
Como resultado del encuentro, Delienne manifestó el compromiso de Haití de trabajar en conjunto con Panamá y de colaborar con la identificación de migrantes haitianos que atraviesan el territorio nacional.
Así mismo, la canciller panameña reiteró a la ministra de Relaciones Exteriores colombiana, María Ángela Holguín, que la frontera entre ambos países se mantendrá cerrada; sin embargo, acordaron brindar la asistencia humanitaria a los extranjeros a través de la habilitación de albergues y atención sanitaria.
Por medio de un comunicado, la Cancillería panameña informó que estos encuentros se realizaron en el marco de la toma de posesión del presidente reelecto de República Dominicana, Danilo Medina, quien ayer asumió el cargo.
