El presidente sursudanés Salva Kiir y su rival, el vicepresidente y exrebelde Kiek Machar, respondieron ayer al llamamiento de la comunidad internacional y decretaron un alto el fuego “inmediato” en el país tras cuatro días de combates en Juba.
A media tarde, el ministro de Información sursudanés, Michael Makuei, anunciaba en una locución televisada que el presidente Kiir había firmado un decreto ordenando “el cese de las hostilidades con efecto inmediato”, a partir de las 18H00 locales.
Según este decreto, todos los comandantes del ejército gubernamental (SPLA) reciben “la orden de cesar todo combate y obedecer el decreto, controlar sus fuerzas y proteger a la población civil y sus bienes”.
Poco después, era el vicepresidente Machar quien aseguraba en una entrevista con la emisora Eye Radio Juba que había ordenado a sus tropas respetar el alto el fuego.
Paralelo al anuncio de la tregua, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, había exigido un “embargo inmediato sobre las armas” destinadas a Sudán del Sur y nuevas “sanciones dirigidas” contra los responsables de la violencia.
Desde el pasado viernes, las fuerzas progubernamentales fieles a Kiir y los exrebeldes a las órdenes de Machar se enfrentaban en durísimos combates en Juba.
Por el momento, no se conoce el balance de víctimas de los otros días, pero el domingo dos cascos azules chinos fallecieron por la explosión de una bomba cerca de un vehículo de la ONU.
Ayer, en los enfrentamientos, que se centraron en la zona del aeropuerto y en el barrio de Tomping, se empleó artillería pesada, según una fuente occidental.
Los combates comenzaron en vísperas del quinto aniversario de la independencia del país, reavivando los temores sobre el fracaso del frágil proceso de paz tras una guerra civil de más de dos años que ha dejado decenas de miles de muertos.
