Una Roja sigue celebrando mientras que la otra reflexiona ante lo que fue.
Por segundo año consecutivo, Chile se alzó campeón de la Copa América en un encuentro que al igual que el año pasado se definió desde el punto penal.
Otra vez la llamada generación de oro del fútbol chileno volvió a levantar un título tras dejar en el camino a la favorita Argentina de Lionel Messi, para la felicidad de un país de casi 18 millones de habitantes, rendidos y testigos de la mejor época de la historia de Chile.
Pero si una Roja ríe, otra en la distante Europa llora.
España le dijo adiós a su bicampeonato europeo tras caer a manos de Italia por 2-0 en París.
Atrás quedaron los títulos de la Euro 2008 y 2012, más la buscada Copa del Mundo de Sudáfrica 2010 para una apodada Furia Roja, que al igual que los chilenos hoy en día hizo disfrutar a todo un país con ocho años del mejor momento del fútbol español en su historia.
“Fin del ciclo” tituló una vez concluido el encuentro el diario deportivo español Marca.
Y no es para menos.
Ya en el pasado Mundial de Brasil 2014, esta misma Chile la había aterrizado a la realidad en el estadio Maracaná producto de una victoria por 2-0 en una clara señal de que tal vez lo mejor ya había pasado para la generación dorada de los Iker Casillas, David Silva, Xavi Hernández, Xabi Alonso, Sergio Busquets, Andrés Iniesta, Gerard Piqué, Sergio Ramos y Fernando Torres, entre otros.
Ese sentimiento volvió a repetirse solo minutos después de la derrota ante los italianos, ahora con Jordi Alba, Ramos, Silva, Iniesta, Busquets y Piqué como únicos sobrevivientes en la alineación titular y con Casillas mirando desde el banco.
“El ciclo que comenzó en 2008 es historia. Siempre nos quedará Viena, Johannesburgo y Kiev. Nunca París. Fue bonito mientras duró. Gracias”.
Esas líneas reproducidas por el diario Marca ilustraron el panorama que el mismo Piqué dejó en claro al final del partido.
“Hay que ser realistas”, detalló Piqué.
“No tenemos el nivel que teníamos cuando éramos campeones de Europa y del mundo. Vienen unos jóvenes que prometen mucho. Otros llevamos ya años y tenemos que seguir aportando esa experiencia y ese talento. El nivel no es el mismo. Hay que aceptarlo y hacer crítica, para llegar al Mundial de Rusia en buenas condiciones y un nivel superior”, agregó el defensor del Barcelona.
La fuerte autocrítica del jugador de 29 años dejó en el aire el futuro de varios jugadores en la selección como Iniesta, de 32 años, Silva (30), Ramos (30), Cesc Fábregas (29) y Juanfran (31), a tres meses de que en septiembre arranquen las eliminatorias europeas rumbo al Mundial de Rusia 2018.
Sin embargo, mientras algunos hablan de la hora de pasar la antorcha y darle turno a los más jóvenes, otros como el técnico Vicente del Bosque, quien ya no seguirá al frente del banquillo español, se niegan a tomar la derrota como el final de una era.
“No ha terminado una etapa, no ha terminado un ciclo, pero con estas derrotas nos damos cuenta de lo difícil que es ganar una Eurocopa y un Mundial”, dijo del Bosque en rueda de prensa al final del partido.
Lo cierto es que este debate de bajarle o no el telón a un grupo de futbolistas que tanto le dio a España es un tema que para suerte de Chile todavía no tiene que afrontar.
O al menos por ahora.
Aquel grupo que levantó tantas miradas desde su aparición en el Mundial Sub-20 de Canadá 2007 sigue demostrando por qué es el mejor que ha vestido la camiseta roja de Chile, lejos por encima de la generación de los Marcelo Salas e Iván Zamorano en los finales de los años 1990.
“Esta generación es para ponerse de pie”, recalcó el volante chileno Arturo Vidal después de levantar su segunda Copa América.
“Somos una generación histórica, logramos el objetivo que queríamos desde que llegamos, que era el bicampeonato, y pareciera que no tenemos techo”, agregó el mediocampista del Bayern Múnich alemán.
No hay duda que el tiempo pasa muy rápido, especialmente en el fútbol, pero mientras uno contempla el pasado, dudando en qué dirección debe ir, el otro todavía festeja con el presente bajo el brazo, esperanzado en que esta generación nunca diga hasta aquí.
(Con información de agencias internacionales)



