El régimen sirio y la oposición cerraron ayer nueve días de negociaciones con cierto optimismo y una “agenda clara” para la próxima ronda este mismo mes, en palabras del mediador, el enviado especial de la ONU, Staffan de Mistura.
Los beligerantes no dieron portazo a las negociaciones para poner fin a seis años de guerra, y Mistura explicó a la prensa que desea organizar rápidamente una quinta ronda este mismo mes.
La agenda cubre cuatro áreas de discusión, incluida la lucha contra el terrorismo, como deseaba Damasco, aparentemente tras vencer las resistencias de la oposición. Las negociaciones fueron “más positivas” que la anterior ronda, anunció el jefe negociador del opositor Alto Comité Negociador (ACN) Nasr al Hariri.
Hasta ahora las rondas de conversaciones de Ginebra han fracasado por desacuerdos sobre el orden del día. El régimen insiste en hablar de terrorismo y la oposición de transición política, lo que tampoco ayudó a acercar posiciones.
De Mistura advirtió al inicio de esta cuarta sesión que las conversaciones deben centrarse en los tres temas previstos en la hoja de ruta para una solución al conflicto: la gobernanza, la Constitución y las elecciones.
Sin embargo, gracias a las presiones de Rusia, las posiciones de los contendientes se han matizado. Por primera vez el régimen anunció en Ginebra estar dispuesto a hablar de los temas políticos fijados, además de terrorismo.
El pasado jueves, la portavoz de la diplomacia rusa acusó al ACN de “sabotear” el proceso, exhortándolo a integrar en su seno a representantes de los grupos de El Cairo y Moscú.
