La expresidenta brasileña Dilma Rousseff declaró el pasado viernes en una entrevista concedida a la agencia AFP que seguiría activamente en la política y no descarta presentar una candidatura para el Senado o la Cámara de Diputados de Brasil.
“No seré candidata a presidente de la República, si es la pregunta. Ahora, actividad política nunca voy a dejar de hacer (...) No descarto la posibilidad de una candidatura para cargos como senadora o diputada”, dijo Rousseff.
A sus 69 años, esta exguerrillera marxista solo disputó dos cargos electivos en su vida: la presidencia que ganó en 2011 y la reelección de 2014, ambas por el Partido de los Trabajadores (PT).
Consultada sobre cómo fue posible que desconociera la monumental red de sobornos que drenó más de 2 mil millones de dólares de la petrolera estatal para financiar campañas políticas, Rousseff abandona el semblante afable que adoptó tras su destitución.
“Esos procesos son extremadamente complicados (...) Nadie en Brasil sabe sobre todos los casos de corrupción que hay aún hoy”, afirmó.
Entre los meses de mayo y agosto de 2016, Brasil vivió un juicio político que tuvo lugar en el Senado brasileño, en el que se decidió la destitución de la exmandataria del PT.
