La mandataria brasileña Dilma Rousseff denunció que la oposición intenta desestabilizarla desde su reelección en 2014 y calificó de “gravísima aventura golpista” al gobierno que prepara su vicepresidente en caso de que sea destituida por el Senado.
El mandato de Rousseff, una de las figuras centrales del proyecto izquierdista iniciado por Lula en 2003, pende de un delgado hilo luego de que la Cámara de Diputados aprobara el domingo abrir un proceso de juicio político en su contra, asestando una dramática derrota al oficialismo.
Ayer en la tarde, sería leída la acusación en el Senado, punto de partida de las deliberaciones que podrían terminar con la presidencia de Rousseff, de 68 años, que debería terminar a finales de 2018.
“Mi segundo mandato, del que van 15 meses, tiene el signo de la desestabilización política (...) Es gravísima la aventura golpista, porque llevó a una situación de rabia, de odio, de persecución”, señaló ante corresponsales extranjeros.
La primera mujer en presidir Brasil denuncia que es víctima de un complot que no la dejó gobernar tras ganar por apenas 3.2% un segundo período, y afirmó que los cargos de que manipuló las cuentas públicas son “un fraude político”.
“Esto no es un proceso de destitución, sino un intento de elección indirecta por parte de un grupo que, de otro modo, no tendría las condiciones de hacerse elegir (...) Esto no traerá estabilidad política al país. ¿Por qué no trae estabilidad política al país? Porque rompe la base de la democracia”, afirmó Rousseff.
En su presentación, Rousseff repasó la saga política que la dejó contra las cuerdas, partiendo desde cuando la oposición pidió recontar los votos tras la elección hasta la seguidilla de derrotas que sufrió su programa de gobierno en el Congreso el año pasado, todas iniciativas que, según dijo, buscaban sacar a Brasil de la recesión económica.
Destacó que no existe ninguna investigación por corrupción en su contra, en momentos en que muchos políticos son salpicados por el escándalo de corrupción en la estatal Petrobras.
Si el Senado ratifica la decisión de los diputados, Rousseff perderá transitoriamente la presidencia a la espera de una sentencia definitiva, y será reemplazada por el vicepresidente Michel Temer, del centrista PMDB. Esa sesión está prevista en torno al 11 de mayo.