Conocida como la cascada del río Qui Qui, es una de las más altas de Panamá y durante la época lluviosa es imposible llegar a su base.
Llegamos al cruce de Horconcitos, Chiriquí, bajo un cielo estrellado, nos azotaba un frío vendaval mientras nos recibía Luis Ortega.
Desayunamos en su vivienda en Boca del Monte. Partimos hacia Paso Ganao, a orillas del río Fonseca, nos despedimos de Ortega y seguimos a pie.
Era agradable caminar bajo la sombra, pero en el último tramo, en plena carretera abierta, el sol no tuvo compasión.
Conocida como la cascada del río Qui Qui, es una de las más altas de Panamá y durante la época lluviosa es imposible llegar a su base.
La gira fue organizada por el Club Excursionistas del Istmo con participantes de Panamá, Estados Unidos y Francia.
La especie ‘Solanum mammosum’ es familia del tomate. Es ornamental, pero se usa contra el pie de atleta y la sinusitis.
Los caballos corrían por la cima del cerro Pavón, en soltura, dándole un toque de libertad al paisaje, algo inusual en zonas ganaderas.
En la cima, el viento era tan fuerte que había que andar con cuidado para no ser lanzado al precipicio.
Adentro del taxi ‘pick-up’íbamos apretujados al lado de una señora ngäbe y un pequeño niño cargaba dos pollitos en una chácara.
Era agradable caminar bajo la sombra, pero en el último tramo, en plena carretera abierta, el sol no tuvo compasión.
Conocida como la cascada del río Qui Qui, es una de las más altas de Panamá y durante la época lluviosa es imposible llegar a su base.
La gira fue organizada por el Club Excursionistas del Istmo con participantes de Panamá, Estados Unidos y Francia.
La especie ‘Solanum mammosum’ es familia del tomate. Es ornamental, pero se usa contra el pie de atleta y la sinusitis.
Los caballos corrían por la cima del cerro Pavón, en soltura, dándole un toque de libertad al paisaje, algo inusual en zonas ganaderas.
En la cima, el viento era tan fuerte que había que andar con cuidado para no ser lanzado al precipicio.
Adentro del taxi ‘pick-up’íbamos apretujados al lado de una señora ngäbe y un pequeño niño cargaba dos pollitos en una chácara.
Era agradable caminar bajo la sombra, pero en el último tramo, en plena carretera abierta, el sol no tuvo compasión.
Atravesamos potreros salpicados de palmas de corozo, avistamos una bandada de pericos y un solitario cara-cara. Llegamos a un bosque que desapareció al ascender las faldas del cerro Pavón. En la cima, observamos extrañas plantas espinosas de fruto amarillo. Descendimos hacia un área boscosa que desapareció mientras el sendero se convertía en una calle de tierra.
El sol era intenso y el calor insoportable. Aparecieron casitas de madera y de repente habíamos llegado a Cerro Banco, en la comarca Ngäbe Buglé, tras seis horas de camino.
Unos chicos del área aceptaron llevarnos hasta la cascada, la razón de nuestro viaje. Fue impresionante, caía como una larga cortina blanca que ondeaba con el viento como en cámara lenta. La idea era acampar, pero la falta de comida y agua nos hizo regresar a Boca del Monte.