El ministerio de Defensa ruso acusó el jueves a Estados Unidos de manejar aparentemente un laboratorio clandestino de armas químicas en violación de las normas internacionales. Dijo que el laboratorio está en la nación de Georgia y que constituye una amenaza directa a la seguridad de Rusia: una acusación negada furiosamente por el Pentágono.
La afirmación rusa coincide con una andanada de acusaciones de varios gobiernos occidentales contra la inteligencia militar rusa de realizar nuevos ciberataques. El mayor general Igor Kirillov, jefe de las tropas de protección de radiación, química y biológica de Rusia, dijo en declaraciones a la prensa que el laboratorio en Georgia era parte de una red de laboratorios estadounidenses cerca de las fronteras de Rusia y China.
Las acusaciones se basaron mayormente en materiales del Centro Richard G. Lugar de Investigaciones de Salud Pública, en Tiflis, Georgia. Kirillov dijo que los documentos dados a conocer por el exministro de Seguridad de Georgia Igor Giorgadze sobre el centro mostraban que la instalación era financiada enteramente por Estados Unidos y que la propiedad de Georgia en los documentos es solamente una cobertura.
El vocero del Pentágono, Eric Pahon, rechazó enérgicamente las acusaciones de Kirillov, llamándolas “una invención de la campaña imaginativa y falsa de desinformación de Rusia contra Occidente” y “un obvio intento de desviar la atención de la mala conducta rusa en numerosos frentes”.
