Las fuerzas armadas rusas anunciaron ayer haber cesado totalmente sus bombardeos desde el 1 de mayo contra las futuras “zonas de distensión”, que serán instauradas de aquí hasta comienzos de junio en varias regiones de Siria.
“Desde el 1 de mayo a medianoche, la aviación del Ejército ruso cesó de operar en las zonas de distensión definidas por el memorándum” firmado el pasado jueves por Rusia, Irán y Turquía, precisó durante una rueda de prensa el general Sergei Rudskoi, del estado mayor.
Rusia e Irán, aliados de Bashar al Asad, y Turquía, que apoya a los rebeldes, aprobaron el jueves en Kazajistán un plan ruso para Siria que persigue crear cuatro zonas de seguridad, en aras de instaurar una tregua duradera. Estas zonas, que los tres países garantes delimitarán antes del 4 de junio y que tendrán una validez de seis meses prorrogables, serán también “zonas de seguridad” con puestos de control y centros de supervisión, supervisados conjuntamente por “las fuerzas de los países garantes” y posiblemente “otras partes”.
El viceministro de Defensa ruso, Alexander Fomin, indicó que se baraja la idea de que Jordania también participe, y que “otros países” podrían acabar implicándose en el plan. “Las tropas gubernamentales liberadas gracias a la creación de estas zonas de distensión serán redirigidas para continuar con la ofensiva contra el grupo terrorista Estado Islámico”, precisó el general Rudskoi. Además, Fomin elogió, algo inusual según Washington, el “impacto positivo” de la posición estadounidense para la creación de estas zonas.