Rusia proporcionará sistemas avanzados de misiles antiaéreos a Siria y se conectará directamente con la red de defensa aérea de su aliado de Oriente Medio, aumentando el apoyo al régimen del presidente Bashar al-Assad después del derribo de un avión de reconocimiento la semana pasada.
Moscú culpó a Israel por el derribo del avión, que mató a 15 militares rusos, dado que los aviones israelíes estaban atacando objetivos en Siria al mismo tiempo. Israel ha pedido por mucho tiempo a Rusia que no proporcione el sistema de defensa antiaérea S-300 a Siria y, en 2013, el Kremlin acordó posponer un acuerdo para el suministro de estos.
Pero luego del derribo del avión la semana pasada, “la situación ha cambiado”, sostuvo el ministro de Defensa, Sergei Shoigu, en un discurso transmitido en directo por la televisión nacional.
“Confiamos en que estas medidas enfriarán las ‘cabezas calientes’ y evitarán medidas irreflexivas que amenacen a nuestros militares”, dijo.
El asesor de seguridad nacional de Estados Unidos (EU), John Bolton, calificó el despliegue como un “gran error”, informó Associated Press.
El presidente Vladimir Putin dijo al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, en una conversación telefónica el lunes que las acciones de los pilotos israelíes “fueron la razón principal de la tragedia”, dijo el Kremlin en un comunicado.
Putin defendió la entrega del S-300 y otras medidas como “apropiadas en la situación actual”, dijo el Kremlin, señalando que Israel solicitó la medida.
Inmediatamente después del incidente, Putin pareció tomar una línea más suave con Israel que los militares, y señaló que fueron las defensas aéreas sirias las que derribaron el avión.
En una llamada telefónica con Netanyahu la semana pasada, Putin no delineó ninguna medida de represalia, acordando solo evitar tales medidas en el futuro, manifestó el Kremlin en un comunicado en ese momento.
