OPINIóN

Sábado picante

Cuando un gobierno comienza, se le da una oportunidad. La oportunidad de callarnos la boca haciendo bien las cosas. Eso es lo que se llama “luna de miel”. Lo usual son 100 días, suficiente para darse cuenta de sus intenciones. Pero este ha batido un récord, porque sus cartas están sobre la mesa –y especialmente debajo de esta– tras tan solo 20 días de haber tomado posesión.

Los diputados han dominado la agenda noticiosa con ese mamotreto de anteproyecto de ley sobre migración, que nos deja a los panameños como verdaderos fascistas y xenofóbicos, en un país donde han coexistido nacionales y extranjeros en paz. Pero ahora resulta que somos la divina pomada, perfectos ejemplos de la humanidad que no toleramos que alguien nos diga feos, porque, según Zulay Rodríguez, todos somos bellos.

Mientras tanto, bajo la superficie, escondida detrás de los gritos de Zulay, la política empieza a hacer estragos. Ya me parecía contradictorio con el discurso anticorrupción del PRD que en el primer día de gobierno fuera elegida como subsecretaria de la Asamblea Nacional la exdiputada Dana Castañeda. Esta señora entregó más de $500 mil de fondos estatales, entre 2013 y 2014, a un empleado de su hermano, dinero que era depositado en la banca privada. Hasta el día de hoy desconocemos cuál fue su destino final.

Pero más abajo, lejos del escrutinio público, en la Policía Nacional se dan cambios y reubicaciones de personal que ponen en riesgo –clase de casualidad– investigaciones que afectan a gente del PRD –y de CD– que trabaja o trabajó en la Asamblea Nacional, por el uso del dinero que diputados le asignaron a ciertas juntas comunales o a personal que nombraban con el fin de extraer dinero de sus salarios.

Me pregunto ahora, ¿quién denunciará estas cosas?, ¿quién será la oposición?, ¿Cambio Democrático? La sola elección de Yanibel Ábrego como vicepresidenta de la Comisión de Presupuesto –y de Castañeda en la subsecretaría– me hace pensar que no. Mucho menos cuando leo a Ricardo Martinelli en Twitter: “Creo que todo el país debe estar contento hoy en día porque hay salud y vienen mejores días para todos”. No se necesitan dos dedos de frente para intuir que Martinelli está hablando de Martinelli.

¿Lo es el Partido Panameñista? Ese colectivo está tan descabezado, que si alguna vez piensa hacer oposición, tendrá que enviarnos un memo para que todos nos enteremos. Así pues, queda claro que hay una suerte de alianza PRD-CD ni escrita ni reconocida, pero que, de hecho, está accionando. Tanta lisonja del exreo de El Renacer al PRD solo me confirma que vendrán días buenos para él –y otros como él– porque, finalmente, creo que el PRD está haciendo su prometido trabajo: está uniendo fuerzas con CD.

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