Esta vez el Grupo de Lima no tuvo contemplaciones con el “usurpador” Nicolás Maduro. Pidió que sea defenestrado de manera inmediata para que la patria de Bolívar pueda realizar elecciones libres. Aunque cauteloso, se mostró a favor de la no violencia.
Brasil, miembro del grupo formado por 14 países, ya había descartado el recurso de la fuerza. “Para nosotros la opción militar nunca fue una opción”, sostuvo el vicepresidente Hamilton Mourao.
Juan Carlos Varela, presidente de Panamá, hizo un llamado a todos los países para que no conviertan la crisis política, económica y humanitaria de Venezuela en un conflicto geopolítico.
Al hacer uso de la palabra, y luego de dar vueltas protocolares, el mandatario panameño recordó a los presentes que estaban allí para buscar un consenso que conlleve a que Venezuela recupere la ruta de la democracia, la libertad y la prosperidad.
Nuevos disturbios en puente fronterizo
Cartas sobre la mesa
En la víspera de la reunión, el presidente encargado, Juan Guaidó, había pedido a la comunidad internacional mantener “todas las cartas sobre la mesa”, una posición que fue reiterada ayer por el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, presente en la cita en Bogotá.
Pence, quien también anunció que Estados Unidos enviará otros 56 millones de dólares para ayudar a las naciones vecinas de Venezuela a enfrentar la llegada masiva de venezolanos que huyen de la crisis económica, repitió la amenaza de Donald Trump de que “todas las opciones están sobre la mesa”.
“Es tiempo de hacer más”, dijo. “Pronto llegará el día en que terminará la larga pesadilla, cuando Venezuela será de nuevo libre, cuando su gente verá un renacimiento de la libertad”.
Para Oliver Stuenkel, profesor de relaciones internacionales en Fundacao Getulio Vargas, en Sao Paulo, luego de las sanciones de Estados Unidos al petróleo el mes pasado, no hay mucho más que pueda hacer para acelerar el derrocamiento de Maduro sin una intervención militar, y las nuevas medidas “no cambian las reglas del juego”.
“Maduro podría durar bastante tiempo”, afirmó Stuenkel, quien agregó que “mientras pueda alimentar a los generales y sus grupos de apoyo clave, podría mantenerse en el poder”.
Más sanciones
Ayer, el Gobierno de Estados Unidos impuso nuevas sanciones a políticos aliados al gobierno de Maduro y pidió a países latinoamericanos congelar cualquier activo de la petrolera estatal venezolana en momentos en que la oposición y las naciones a favor de un cambio político en la nación sudamericana batallan para encontrar mecanismos para entregar ayuda humanitaria a una sociedad sumida en su peor crisis económica.
Tras la reunión del bloque, el canciller colombiano, Carlos Holmes Trujillo, aseguró que Guaidó y su familia enfrentan amenazas “serias y creíbles”, aunque no dio detalles.
De manera paralela, el Departamento del Tesoro estadounidense anunció la imposición de sanciones a cuatro gobernadores venezolanos aliados a Maduro. Al respecto, Pence adelantó que su país anunciaría castigos aún más fuertes a “las redes financieras corruptas” y aseguró que “encontraremos cada dólar que han robado y regresaremos ese dinero al pueblo venezolano”.
De acuerdo con Mark Weisbrot, codirector del Centro para Investigación Económica y Política que aboga por negociar para salir de la crisis venezolana, sanciones adicionales de parte de Estados Unidos podrían incrementar el sufrimiento de los venezolanos y acarrear más violencia política.
La presencia del vicepresidente estadounidense en Bogotá se da dos días después de que un plan de la oposición venezolana para introducir ayuda humanitaria a Venezuela derivara en varios enfrentamientos cuando las fuerzas leales a Maduro impidieron la entrada de los camiones y se enfrentaron con la gente que acompañaba los cargamentos. Al menos cuatro personas murieron y más de 300 resultaron lesionadas.
Al respecto, Weisbrot manifestó que esta situación “fue un truco de relaciones públicas, porque la ayuda fue solo una pequeña fracción de la comida y la medicina de la que están privando a los venezolanos con las sanciones”, y agregó que “como admitió el gobierno de Trump, fue un intento de lograr que el Ejército venezolano desobedeciera a Maduro. Fue una farsa y fracasó”.
Deserciones
Ayer lunes, el Gobierno de Colombia informó que 167 miembros de las fuerzas armadas de Venezuela han pedido protección a este país mientras huyen del gobierno de Maduro.
De acuerdo con Migración Colombia, en los últimos dos días llegaron uniformados de la Guardia Nacional y la Policía Nacional Bolivariana, entre otras.
De este grupo, varios estaban acompañados por sus familias por temor a las represalias. No se tiene reporte hasta el momento de la llegada de cuatro generales, como se afirma a través de redes sociales.
