El Salvador ordenó la detención de 22 presuntos miembros de un grupo de exterminio, entre los que figuraban cinco policías, todos acusados de matar a pandilleros que operaban en la región oriental del país.
Tras una amplia investigación, el fiscal general, Douglas Meléndez, dijo que se resolvió a girar las órdenes a quienes son vinculados a al menos una treintena de homicidios. “Nuestro país no se debe convertir en el viejo oeste (...) no podemos permitir que existan grupos paralelos que se estén tomando la justicia en sus manos”, subrayó el fiscal.
El director de la Policía, Howard Cotto, expresó en otra rueda de prensa que el grupo de exterminio se dedicaba a eliminar miembros de “estructuras criminales” desde 2014 y se identificaba como “Autodefensas”.
Confirmó que el pasado viernes se detuvo a un inspector jefe, un subinspector, un sargento, un cabo y un agente de la policía, así como a cinco particulares, entre los que figura uno de los cabecillas de la estructura: José Wilfredo Estrada. La policía busca a otro cabecilla que incluso ordenó asesinar a una sobrina que era pandillera.