El exlíder del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) Pedro Sánchez renunció ayer a su escaño de diputado, disconforme con permitir gobernar a Mariano Rajoy, pero insinuó una ofensiva para recuperar el control de la formación.
El ex secretario general de los socialistas españoles compareció horas antes de la investidura de Rajoy para anunciar su renuncia como diputado.
Elegido secretario general del PSOE en 2014 por la militancia, Sánchez se oponía firmemente a permitir un nuevo mandato de Rajoy y quería intentar formar un gobierno alternativo, una opción abortada por una rebelión de los críticos de su partido que forzaron su dimisión.
La guerra vivida entre partidarios del “No” y partidarios de la abstención en el seno del socialismo durante las últimas semanas podría resurgir en el próximo congreso federal, cuando se deba escoger una nueva dirección para relevar a la gestora interina que tomó las riendas del partido.