El candidato socialista a la presidencia del Gobierno español hizo ayer un llamado casi desesperado a los partidos de izquierda para que respalden su coalición y evitar así un nuevo llamado a elecciones, al inicio del proceso legislativo para aprobar una alianza en el poder.
Sánchez, cuyo partido PSOE quedó en segundo lugar en unas elecciones poco concluyentes en diciembre, encara hoy una votación en el Congreso sobre la formación del gobierno, después de que el Partido Popular (PP) del presidente en funciones Mariano Rajoy le cedió la batuta el mes pasado.
El líder socialista cuenta con el respaldo de los legisladores del partido liberal Ciudadanos, pero su coalición aún necesita 46 escaños más para conseguir la mayoría absoluta, 176 votos del total de 350 diputados. Sin ese apoyo, Sánchez no podrá ser nombrado presidente del gobierno hoy.
Si no logra la aprobación inmediata, el jefe del Partido Socialista Obrero Español solo necesitará la mayoría simple en una votación el viernes, aunque este resultado también está sujeto a dudas, porque el PP y el izquierdista Podemos, que juntos cuentan con 192 escaños, ya han señalado que votarán en contra de Sánchez.
Una derrota de Sánchez en ambas votaciones implicaría que otros partidos tendrán un plazo de dos meses para forjar una alianza alternativa, prolongando el estancamiento en momentos en que la recuperación económica de España es todavía frágil y el desempleo sigue por encima del 20%.
Hasta ahora, Podemos se ha rehusado a sumarse a una coalición de gobierno que incluya al centrista Ciudadanos y desea establecer un pacto con partidos de izquierda.
El segundo al mando de la agrupación antiausteridad, Íñigo Errejón, dijo que el discurso de Sánchez era decepcionante y que el líder político se dirigía a una derrota en la votación del Congreso.