El presidente Juan Manuel Santos pidió ayer viernes a la fiscalía colombiana aclarar e investigar qué pasó el jueves en una zona del departamento de Nariño, donde murieron 6 campesinos y otros 19 resultaron heridos.
Mientras el Estado atribuyó el ataque a disidentes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), los campesinos aseguraron que las autoridades les dispararon de manera “indiscriminada” mientras protestaban por la erradicación manual de cultivos de hoja de coca en esa zona.
El incidente muestra los retos en materia de seguridad que enfrenta Colombia para erradicar las zonas de cultivo de hoja de coca en los 32 departamentos del país.
Este mercado podría ser atractivo para disidentes de la guerrilla y grupos criminales incluso a más de un año de la firma de paz entre el gobierno y los guerrilleros.
“Lamentamos profundamente lo sucedido y al mismo tiempo condenamos en forma enfática estos hechos. No hay derecho que ciudadanos civiles estén siendo asesinados o muertos en esa forma”, declaró Santos.
“Queremos que se llegue al fondo de este asunto y tengamos absoluta claridad sobre lo que sucedido”.
Señaló que hay dos sospechosos de esos hechos, de los que no dio mayores datos, y dijo que ofrecerán una recompensa de 150 millones de pesos (50 mil dólares) para quienes brinden información. El Ministerio de la Defensa publicó un comunicado el jueves para ratificar los hechos y atribuir el ataque a disidentes de las FARC.