El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, suspendió ayer la negociación de paz con el Ejército de Liberación Nacional (ELN) después de una serie de ataques en el norte del país que dejaron siete policías muertos y decenas de heridos.
La decisión del mandatario es un golpe al diálogo de paz con la mayor guerrilla activa del país, en crisis desde el 10 de enero, cuando expiró un cese bilateral del fuego de más de tres meses y el grupo rebelde reactivó sus ataques contra la infraestructura petrolera y las Fuerzas Armadas.
“Mi paciencia y la paciencia del pueblo colombiano tienen sus límites, por lo tanto he tomado la decisión de suspender la instalación del quinto ciclo de negociaciones que estaba prevista para los próximos días hasta que no vea coherencia por parte del ELN entre sus palabras y sus acciones”, dijo Santos.
“El quinto ciclo de conversaciones se instalará cuando el ELN haga compatible su conducta con la exigencia de paz del pueblo colombiano y de la comunidad internacional”, agregó el mandatario en un acto de gobierno.
Horas antes del anuncio de Santos, el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, responsabilizó de los ataques al ELN y anunció un aumento de la ofensiva militar contra esa guerrilla.
A solicitud de Naciones Unidas, Santos había ordenado regresar la semana pasada a Ecuador al jefe del equipo negociador con el ELN, Gustavo Bell, para explorar la posibilidad de pactar una nueva tregua que permitiera reanudar la negociación, pero las conversaciones no avanzaron.
Pese a la decisión de suspender las conversaciones, Santos aseguró que continuará con sus esfuerzos para lograr la paz definitiva en el país de 50 millones de habitantes. “Yo seguiré trabajando por la paz, por la construcción de la paz, hasta el último día de mi gobierno y hasta el último día de mi vida”, afirmó.
La decisión de Santos no produjo ninguna reacción inmediata por parte del grupo guerrillero.
El ELN, acusado de financiarse a través de secuestros, extorsión, narcotráfico y minería ilegal, ha buscado la paz en el pasado con otros gobiernos, pero los intentos han fracasado por las posiciones radicales del grupo.
Santos firmó un acuerdo de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) a finales de 2016. Las FARC son ahora un partido político con un candidato a la presidencia para las elecciones de mayo.
