En 1993, el diputado Jair Bolsonaro se dirigió a un podio en la Cámara baja de Brasil y pronunció un discurso que sacudió a su joven democracia, al declarar su amor por el no tan lejano régimen militar del país y exigir la disolución de la legislatura.
“¡Sí, estoy a favor de una dictadura!”, aseguró Bolsonaro, un capitán retirado del Ejército, ante la atónita mirada de muchos legisladores, algunos de los cuales se habían unido a grupos guerrilleros para luchar contra la junta militar que gobernó Brasil entre 1964 y 1985. “¡Nunca resolveremos los graves problemas nacionales con esta democracia irresponsable!”.
Mañana domingo, los brasileños votarán en una elección que podría llevar a Bolsonaro a la presidencia del quinto país más poblado del mundo.
Carlos Melo
Politólogo de la escuela de negocios Insper.
Y las opiniones de este político, que ha pasado por nueve partidos pequeños en una carrera de 27 años, han cambiado poco desde que se manifestó aquel día en Brasilia.
Su mensaje de que Brasil es un caso perdido, que necesita un gobernante con puño de hierro para restablecer el orden está resonando en miles de brasileños desanimados por el creciente nivel de delincuencia, una economía moribunda y una corrupción política arraigada.
¿Criminales violentos? Bolsonaro dice que hay que dispararles a todos. ¿Enemigos políticos? También a ellos. ¿Corrupción? Un golpe militar drenará el pantano si el sistema judicial no lo hace, dice. ¿La economía? Bolsonaro quiere privatizar las empresas estatales para mantener a los políticos alejados de sus fondos.
Alza en las encuestas
El diputado de 63 años está en alza en los sondeos. Lidera las preferencias de los electores, entre 13 candidatos para la primera vuelta del 7 de octubre, con un 35%, según la última encuesta realizada por la firma Datafolha. Si ningún candidato logra la mayoría, los dos que obtengan más sufragios se medirán el 28 de octubre en un balotaje.
Las encuestadoras le dan a Bolsonaro una probabilidad de aproximadamente el 30% de ganar la elección mañana e, incluso, algunos se aventuran a decir en privado que sus posibilidades de vencer en primera vuelta podrían ser mayores.
Si hay una segunda vuelta, es probable que su oponente sea Fernando Haddad, del izquierdista Partido de los Trabajadores.
