La poliomielitis o polio es una enfermedad viral que puede afectar la médula espinal causando debilidad muscular y parálisis. No tiene cura, pero se puede prevenir con la vacuna.
El virus ingresa al organismo por medio de alimentos y bebidas contaminadas, o al entrar en contacto con la saliva o las heces de una persona infectada. Es más frecuente entre los bebés y los niños pequeños, y en la mayoría de los casos ocurre en condiciones de higiene deficiente. La parálisis es más común y severa cuando la infección se presenta en personas mayores, según www.health.ny.gov/.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) decretó el 5 de mayo pasado una emergencia sanitaria mundial ante el aumento de los contagios de polio en los últimos seis meses y tras detectar casos en más de una decena de países.
De acuerdo con una publicación del 18/5/14 de La Prensa, el pediatra e infectólogo Xavier Sáez-Llorens, del Hospital del Niño, calificó la emergencia como una “deprimente noticia”.
“Los conflictos bélicos y los grupos terroristas han inducido el surgimiento de áreas de muy pobre vacunación y acceso a vacunadores dentro de los países endémicos”, señaló.
La OMS indica, a través de su sitio web, que una vez erradicada la poliomielitis, el planeta podrá celebrar la consecución de un progreso crucial para la salud pública mundial “que beneficiará equitativamente a todas las personas, independientemente de donde vivan”.
Además, con la erradicación de la enfermedad se ahorrará entre 40 mil millones y 50 mil millones de dólares en los próximos 20 años.
El éxito primordial es que ningún niño volverá a sufrir los efectos de la parálisis provocada por el virus.

