Una delegación surcoreana visitó ayer Pionyang, donde se reunió con el líder de Corea del Norte, Kim Jong Un, en un histórico viaje consecutivo al inicio de la distensión que comenzó en los recientes Juegos Olímpicos.
Los emisarios del presidente surcoreano Moon Jae-in, los responsables surcoreanos de más alto rango que viajan al Norte en más de 10 años, tienen como misión analizar las medidas para favorecer el diálogo entre Corea del Norte y Estados Unidos sobre el programa nuclear militar norcoreano.
“El dirigente Kim Jong Un está actualmente ofreciendo una cena a los enviados especiales”, declaró un portavoz de Moon ayer, según la agencia de noticias Yonhap.
El punto álgido de la operación de acercamiento norcoreano fue el viaje al Sur de Kim Yo Jong, hermana del dirigente Kim Jong Un, lo que supuso la primera visita de un miembro de la dinastía que gobierna en Pionyang desde el fin de la guerra de Corea en 1953.
Moon quiso utilizar los Juegos Olímpicos para abrir un diálogo entre el Norte y Washington, con vistas a suavizar las tensiones sobre las cuestiones nucleares. Durante su visita, Kim Yo Jong entregó a Moon, de parte de su hermano, una invitación para participar en una cumbre en Pionyang.
El presidente surcoreano se abstuvo, sin embargo, de responder rápidamente, alegando que primero tenían que establecerse las buenas “condiciones” para un posible diálogo entre Seúl y Pionyang.
“Prevemos discusiones de fondo sobre las maneras de proseguir no solo el diálogo intercoreano, sino también el diálogo entre Corea del Norte y la comunidad internacional, incluyendo Estados Unidos”, declaró antes de viajar a Pionyang el consejero de Moon para la seguridad nacional, Chung Eui-yong, quien encabeza la delegación surcoreana, de 10 miembros.
