El primer ministro conservador, Shinzo Abe, reforzó ayer su control sobre el Parlamento japonés en las elecciones senatoriales, cuyo resultado podría ser determinante para una futura revisión de la Constitución pacifista del país.
El Partido Liberal Democrático (PLD) que lidera y su aliado, el centrista Komeito, habrían logrado 66 escaños de los 121 en juego, según la cadena pública NHK, que se basa en sondeos a pie de urna, contra los 59 escaños que sumaban entre ambos antes de estos comicios.
“Me siento aliviado de que hayamos podido asegurarnos más de 61 escaños, esto es, la mitad de los sometidos a voto. Creo que es un llamamiento a acelerar las ‘abenomics”, declaró por la noche Abe a la cadena privada TBS, en alusión a su política económica.
En el poder desde 2012, Abe no ha logrado todavía poner en marcha la recuperación de la tercera economía del mundo, a pesar de su política monetaria y del aumento del gasto público.
Según la NHK y otras cadenas, el PLD podría alcanzar la mayoría por sí solo, por primera vez en 27 años. Su formación, en el poder en Japón casi de manera ininterrumpida desde 1955 y que esta vez se presentó junto a Komeito, era favorita frente a una oposición debilitada.
Su principal adversario, el Partido Democrático de centro-izquierda, paga todavía las consecuencias de sus tres años en el poder (2009-2012), marcados por crisis continuas y el tsunami de marzo de 2011, que provocó el accidente nuclear de Fukushima.
Más de 106.6 millones de japoneses estaban convocados a las urnas, incluidos los jóvenes de 18 y 19 años, que podrán votar por primera vez tras la reducción de la edad mínima para hacerlo (20 años hasta ahora).
Los japoneses elegían a la mitad de los 242 escaños del Senado, menos influyente que la Cámara baja, para los próximos seis años (la otra mitad será renovada dentro de tres años).
Entre los proyectos de Shinzo Abe, un nacionalista que defiende los valores tradicionales de Japón, se encuentra la reforma de la Constitución nipona, netamente pacifista, que él considera un freno para hacer frente a las amenazas de países como China y Corea del Norte.
