Socorristas colombianos seguían ayer la búsqueda de cuerpos en el naufragio la víspera de una embarcación turística con 170 pasajeros en el embalse El Peñol-Guatapé, que dejó al menos siete muertos.
La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd) reportó que se redujo a 4 el número de desaparecidos y 154 personas fueron rescatadas con vida, entre ellas 2 hospitalizadas en condición “estable” y 3 turistas belgas que fueron socorridos y dados de alta.
“Hay dos personas en proceso de verificación”, es decir, que se chequea si están desaparecidas o con sus familias, dijo a la AFP una fuente de la Ungrd.
El Almirante, una embarcación de cuatro pisos, se hundió rápidamente la tarde del domingo con unos 170 pasajeros y 3 tripulantes en la turística represa del departamento de Anquioquia, en el noroeste de Colombia. Una de las víctimas fue Marta Gómez, quien subió a la nave con su hija Ángela y su nieto de siete años para pasear por esta represa, relató otra de sus hijas Viviana Guzmán a la AFP.
Su hermana Ángela le contó que el barco tenía “muy pocos salvavidas” y los que consiguió se los puso a su madre e hijo y a una niña.
Cuando estaban siendo rescatados, “en ese momento mi mamá se le desprendió del brazo”, explicó Viviana, con la voz entrecortada y el rostro cansado tras recorrer durante la noche los hospitales de la zona.
En un homenaje a las víctimas, los vecinos de Guatapé colocaron rosas y margaritas al pie de la estatua “La sembradora de sueños”, símbolo de la esperanza en el malecón de la represa.
“Esto es una tragedia a nivel mundial, entonces los guatapenses en el día de hoy queremos hacerles sentir a todas estas familias que han perdido a un ser querido, que es un dolor que nosotros también sentimos”, dijo Marleny Ríos, de 48 años.
