Francia inició ayer una tensa semana de huelgas y manifestaciones contra la reforma laboral del gobierno socialista, que el presidente François Hollande volvió a defender afirmando que no cederá a la presión.
A menos de un mes de la Eurocopa de fútbol en Francia, han sido también anunciadas huelgas prorrogables desde hoy miércoles en la SNCF (ferrocarriles franceses), donde unas reivindicaciones internas su suman al rechazo a la reforma laboral, y entre estibadores, marinos, carteros y en los aeropuertos de París.
Decenas de miles de personas (68 mil según la policía, 220 mil según un sindicato) salieron a manifestar por sexta vez en poco más de dos meses en las principales ciudades del país. Para mañana jueves se esperan perturbaciones en los aeropuertos a causa de la movilización de los controladores aéreos.
Convocadas por las secciones de transportes de los sindicatos FO y CGT, las acciones de los camioneros afectaron varias localidades del oeste del país. Unas 3 mil personas, según fuentes sindicales, paralizaron el gran puerto de Le Havre (noroeste). También se habían instalado una quincena de piquetes en la autopista de aquella localidad.
En Rennes (oeste) se produjo una operación tortuga iniciada por una decena de vehículos. Los sindicatos de transportistas temen posibles recortes salariales por la reforma de la ley de trabajo, que prevé la posibilidad de que un acuerdo de empresa reduzca el pago de las horas extra a un 10% más, en lugar del 25% suplementario actual.
El movimiento de protesta iniciado hace semanas decayó la pasada, con 55 mil manifestantes censados por las autoridades, contra 390 mil (1.2 millones en todo el país, según los sindicatos) el 31 de marzo.
Los sindicatos piden una retirada total y completa del proyecto de ley de reforma laboral, adoptado ya en primera sesión en la Asamblea francesa. Tras ser debatido en junio en el Senado, volverá a la Cámara Baja, para una adopción definitiva prevista antes de fines del mes de julio.
