Multitudinarias marchas contra el gobierno de Evo Morales, sobre todo en La Paz, tuvieron lugar ayer en un paro convocado por la Central Obrera Boliviana que fue acatado por pocos sectores, como los maestros públicos y funcionarios de la salud.
Miles de manifestantes tomaron las calles del centro de La Paz y detonaron pequeñas cargas de dinamita para exigir la derogatoria de un decreto por el cual Morales cerró una fábrica estatal en quiebra, dejando cesantes a más de 800 personas.
Además, los manifestantes exigían la ruptura de la alianza que la Central Obrera Boliviana, COB, pactó con el mandatario. Fue la primera protesta sindical de la organización en siete años en contra del gobierno.
Muchas escuelas públicas cerraron sus puertas y hubo cortes en los accesos a la ciudad de Cochabamba, en el centro del país.
“La columna vertebral de la economía no ha parado: el transporte, las actividades financieras y el sector productivo no han paralizado”, dijo el vicepresidente Álvaro García.
“Hay marchas urbanas, pero la anunciada paralización no se produjo; gran parte de las carreteras están expeditas”, dijo por su parte el ministro de Gobierno, Carlos Romero.
Los manifestantes gritaban consignas contra el gobierno y pedían a la COB romper la alianza con Morales, lo que debilitó a la única central sindical del país. Los maestros de las escuelas públicas bolivianas se habían apartado de la organización, pero ayer acataron la protesta.
“Debemos volver a una COB fuerte. No sirve de nada seguir en el proceso de cambio (alianza con el gobierno) si existen decretos que atentan contra la estabilidad laboral”, dijo el líder sindical Guido Mitma en la marcha.
Varios sindicatos reclaman a la COB que recupere la independencia del sindicato.
“Las bases están exigiendo que se rompa la alianza para recobrar la independencia sindical. El malestar en los trabajadores crece”, dijo el dirigente de los maestros, Wilfredo Siñani.
El gobierno llamó a los sindicalistas a negociar, pero descartó anular el decreto de cierre de una fábrica estatal que motivó la protesta.
El retroceso de la economía en el país suramericano y las denuncias de corrupción han debilitado al gobierno del izquierdista Evo Morales después del traspié electoral de febrero pasado, cuando el actual mandatario perdió un referendo para poder postularse a un cuarto mandato.
