Los líderes gremiales reclamaron ayer al presidente argentino Mauricio Macri que tome medidas urgentes para contener la inflación y poner fin a los miles de despidos registrados en los primeros meses de su gestión, en una multitudinaria protesta que mostró al movimiento sindical unido por primera vez en décadas.
“Esto no es contra nadie, sino a favor de los trabajadores, pero a quien se ponga enfrente de los trabajadores sí lo vamos a enfrentar”, dijo Hugo Moyano, líder del poderoso gremio de camioneros y de una corriente disidente de la Confederación General del Trabajo (CGT), de extracción peronista, ante varias decenas de miles de personas convocadas frente al Monumento al Trabajo.
Moyano calificó de “convocatoria histórica” la movilización conjunta de las cinco centrales de trabajadores, algunas de extracción peronista y otras de izquierda, que hasta hace poco mantenían posturas que parecían irreconciliables y que ahora se han unido para resistir las políticas implementadas por el gobierno de centroderecha de Macri, que según ellos favorece a los grupos económicos en perjuicio de la clase trabajadora.
Unas 140 mil personas perdieron el trabajo desde fines del año pasado, según cifras de sindicatos y consultoras privadas, por la crisis en Brasil –el principal socio comercial de Argentina– y un fuerte ajuste del gasto público.
Los despidos ocurren en momentos en que el bolsillo de la clase media, uno de los pilares del triunfo electoral de Macri que puso fin a 12 años del modelo populista de Néstor Kirchner y Cristina Fernández, pierde capacidad de compra por la aceleración de la inflación tras la devaluación del peso y por fuertes subas en las tarifas de los servicios públicos, mientras 1.4 millones de personas cayeron en la pobreza en el primer trimestre, según el Observatorio Social de la Universidad Católica Argentina.
El jefe de Gabinete de ministros Marcos Peña afirmó que “la situación es la misma que se viene dando en los últimos cinco años, donde no se crean pero tampoco se pierden empleos”. Definió los primeros meses de gestión como “una etapa de sinceramiento” en la cual el Gobierno está abocado a corregir los desequilibrios provocados por el modelo populista que imperó en la última década y que dejó como herencia un déficit fiscal equivalente a 7% del PIB, una inflación anual superior al 30% y recesión económica.
Un informe del Centro de Economía Política Argentina reveló que hubo 141 mil 542 despidos entre diciembre de 2015 y marzo de 2016, de los cuales el 56.84% corresponde al sector privado y 43.16% al sector público.
En el ámbito privado, el sector de la construcción perdió 40 mil puestos de trabajo en los primeros tres meses del año, la mayoría como consecuencia de la suspensión de proyectos de obra pública, informó la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina.
Ante la ola de despidos, el bloqueo de calles y carreteras –el método más frecuente de protesta en Argentina– aumentó en el mes de marzo en un 7% respecto del mismo mes del año 2015, según un estudio de la consultora privada Diagnóstico Político.
