El Gobierno de Siria y su aliado de Rusia cuestionaron ayer el informe de la Organización de Naciones Unidas (ONU) que apunta al régimen de Bashar Al Assad como responsable del ataque con gas sarín en Jan Shiejun, una pequeña ciudad de la provincia de Idlib, el pasado 4 de abril.
“Falsifica la verdad”, reaccionó el Gobierno sirio. “Siria rechaza categóricamente el contenido del informe conjunto de la ONU y de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas [...]. Este informe y el que lo precedió falsificaron la verdad y deformaron las informaciones exactas sobre lo que ocurrió en Jan Sheijun”, indicó en un comunicado el Ministerio de Relaciones Exteriores.
El comunicado, citado por los medios oficiales, denunció el “método de investigación, basado en los comentarios de los criminales que cometieron este acto inmoral en Jan Sheijun y en testimonios dudosos”.
Según el ministerio, el informe fue escrito conforme a “instrucciones de la administración estadounidense y de países occidentales para ejercer más presión política” sobre Damasco.
El régimen sirio siempre ha negado haber llevado a cabo el ataque con gas sarín que dejó 87 muertos, incluyendo unos 30 niños.
Al Assad llegó a culpar a los países occidentales de haber “montado toda la historia” para preparar el terreno para los bombardeos estadounidenses, perpetrados días después.
Mientras, la diplomacia rusa aseguró que el informe muestra “numerosas contradicciones, incoherencias, un uso de testimonios dudosos y de pruebas no confirmadas”. Así lo expresó el ministro adjunto de Relaciones Exteriores, Serguei Riabkov, a la agencia Interfax.
“A diferencia de nuestros interlocutores, que duermen y sueñan con este informe solo para utilizarlo como un arma para sus propios objetivos geopolíticos en Siria, hemos estudiado tranquila y profesionalmente el contenido de este documento”, prosiguió. Precisó que Rusia hará un “análisis” más completo del caso más adelante.
Las imágenes de los habitantes de Jan Shiejun, entre ellos numerosos niños que agonizaban tras el ataque, dieron la vuelta al mundo. En respuesta, el gobierno de Donald Trump lanzó 59 misiles Tomahawk contra la base aérea desde donde, según las potencias occidentales, se atacó Jan Sheijun.
Estados Unidos, Francia y Reino Unido acusaron a las fuerzas del presidente sirio de ser responsables del ataque. Rusia asegura que el gas sarín hallado en la localidad procedía de la explosión de un obús en el suelo y no de un bombardeo sirio.
De otro lado, el embajador británico en la ONU, Matthew Rycroft, dijo que “corresponde ahora al Consejo de Seguridad responder a esas conclusiones y hacer justicia”, y llamó a las autoridades rusas a “encontrar su brújula moral y sumarse al resto del Consejo de Seguridad en la respuesta a este uso de sarín por el régimen y asegurarse, de una vez por todas, de que los responsables son castigados”.
