Hallar una isla desierta. Es el sueño de muchos aventureros que se hacen a la mar.
Es la fantasía que abunda en los libros fantásticos infantiles.
Pero también las islas desiertas pueden ser poderosas pesadillas de las que algunos tienen la suerte de volver.
Otros no son tan afortunados.
“La vida e increíbles aventuras de Robinson Crusoe, de York, marinero, quien vivió 28 años completamente solo en una isla deshabitada en las costas de América, cerca de la desembocadura del gran río Orinoco; habiendo sido arrastrado a la orilla tras un naufragio, en el cual todos los hombres murieron menos él. Con una explicación de cómo al final fue insólitamente liberado por piratas. Escrito por él mismo”, es el título original de una de las más famosas historias de este tipo, la novela de Daniel Defoe, y uno de los naufragios más conocidos de la literatura.
Hace algunos días, tres viajeros, cuyos nombres todavía no se han hecho públicos, tuvieron la suerte de no engrosar las estadísticas de los viajeros que se hicieron a la mar para nunca más volver, abandonados en una isla remota, con escasas posibilidades de ser encontrados por alguien.
Según refiere un despacho noticioso de AP, esto habría ocurrido en una zona de la Micronesia cercana a las islas de Hawái.
Nativos y viajeros de las islas suelen desplazarse entre una y otra habitualmente. Los navegantes polinesios y del Pacífico en general son conocidos desde hace siglos por su osadía y dominio de esa vastedad.
Sin embargo, hay veces en que no se corre con suerte.
Según la historia que relata el teniente comandante John Harkins, de la Armada Estadounidense que habría hallado a los tres hombres, estos se habrían perdido, luego de que una ola los sacara de la embarcación en la que se trasladaban de una isla a otra.
Los hombres fueron reportados como desaparecidos el martes pasado.
Su viaje malogrado cubría un trayecto de aproximadamente 225 kilómetros, según dijeron funcionarios estadounidenses.
Las corrientes los llevaron a un remoto islote donde no vive nadie.
Tres días habrían durado sin saber dónde estaban ni cómo saldrían de allí. Bien pudieron haber quedado en ese lugar para siempre.
La aeronave de Harkins sobrevolaba la zona de forma rutinaria, cuando de pronto se dieron cuenta de algo en aquella remota tira de tierra en medio del océano.
La tripulación de la Armada se percató del calor de una fogata hecha como señal.
La fogata ya se había apagado.
Sin embargo, los miembros de la tripulación del avión de la Armada vieron otra señal.
Entre los tres hombres que habían logrado nadar hasta la isla, habían escrito sobre la playa la palabra “ayuda” con ramas de palmeras.
Era previsible que los náufragos hubiesen visto el avión e hicieran intentos desesperados por hacerse notar.
En efecto, la tripulación ya estaba sobre aviso de su presencia. Pero para los náufragos en tierra, esto no podía ser evidente.
Según el relato de AP, se requirieron varias aproximaciones por parte de la aeronave y un marcador de humo para convencer a los tres náufragos que miembros de la Armada estadounidense los habían detectado.
Harkins comentó a la AP en entrevista telefónica el pasado lunes por la noche que los tres hombres continuaron agitando frenéticamente sobre sus cabezas sus chalecos salvavidas anaranjados mientras los miembros de la Armada sobrevolaban encima de ellos.
“En un principio no estaban muy seguros de que los habíamos visto”, dijo Harkins.
“Hicimos un esfuerzo para aliviar sus preocupaciones”, añadió.
“Al poco tiempo comenzaron a relajarse realmente”, comentó Harkins.
“Tenemos una fotografía de todos ellos acostados, algunos de ellos encima del letrero de ‘ayuda”.
“Nunca he visto algo así, ni tengo conocimiento de alguien que en nuestra comunidad haya visto algo como eso”, dijo Harkins.
(Con servicios internacionales)
