La corrupción generalizada en las instituciones gubernamentales, la persecución de la disidencia política, la violencia contra periodistas, la descalificación de las organizaciones sociales y sindicales y el autoritarismo de los gobiernos son algunos de los problemas que en 2015 marcaron el devenir de América Latina y que afectaron la percepción de la ciudadanía sobre la fortaleza de sus democracias y el impacto que esto tiene en su desarrollo.
Más de dos tercios de los 168 países incluidos en el índice de corrupción de 2015, de Transparencia Internacional, obtuvieron una puntuación inferior a 50, en una escala de 0 (percepción de altos niveles de corrupción) a 100 (percepción de ínfimos niveles de corrupción). Sin embargo, el informe destacó que Guatemala es uno de los países en donde activistas o ciudadanos, de forma grupal o individual, trabajaron de forma intensa para expulsar a los corruptos.
Del lado de Freedom House, concluyen que la libertad global ha disminuido durante los últimos 10 años. Se precisa que 105 países sufrieron disminuciones netas en sus puntuaciones de los derechos políticos y las libertades civiles, más de la mitad de los Estados soberanos del mundo, y que solo 61 países registraron ganancias netas.
No obstante, destaca que “las elecciones, como una dimensión importante de las democracias, no sufrieron en esta década”, y que durante 2015 poderosas maquinarias políticas fueron vencidas en las urnas y menciona a Argentina y Venezuela. Con respecto a los derechos humanos, la situación tampoco es halagüeña.