Las políticas fiscales y los subsidios “no han sido tan efectivos para combatir la desigualdad” en Panamá y otros cinco países latinoamericanos, como Ecuador y Guatemala, de acuerdo con un informe regional del Banco Mundial (BM).
Cada año, el Estado panameño destina más de mil millones de dólares en subsidios para la energía, gas de cocina, transporte y otras ayudas.
Para el economista Eloy Fisher, el Estado debe fortalecer su institucionalidad legal y gestionar “políticas públicas inteligentes para enmendar las brechas productivas y sociales”, en lugar de crear subsidios.
Estos, explicó, en vez de incrementar la productividad, ofrecen beneficios difusos, sin un enfoque estratégico ni medición de los efectos a largo plazo.
El BM reveló una leve alza en los niveles de pobreza extrema en el país, de 11.6% en 2011, a 11.8% en 2012, lo que rompe la tendencia decreciente experimentada desde 2007.