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EDUCACIÓN

Surgen controversias por becas en el exterior

Surgen controversias por becas en el exterior
orge Motta, secretario de Senacyt, y Federico Humbert, contralor de la República.

Un nuevo requisito impuesto por la Contraloría General de la República para refrendar las becas que otorgan la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología (Senacyt) y el Instituto Nacional para la Formación y Aprovechamiento de Recursos Humanos tiene en apuros a estudiantes panameños en el extranjero.

La Contraloría exige un estudio socioeconómico para dar el visto bueno, pero en la Senacyt dicen que hay una diferencia entre beca por mérito y ayuda económica.

Surgen controversias por becas en el exterior
orge Motta, secretario de Senacyt, y Federico Humbert, contralor de la República.

Las becas de la discordia

El más reciente requisito de la Contraloría General de la República para refrendar los pagos a estudiantes becados en el exterior ha dejado a varios de ellos en el limbo.

Todas las convocatorias a becas que se encontraban disponibles en la página web de la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt) para estudios de alto nivel o especializados fueron suspendidas.

¿La razón? En los últimos meses la Senacyt y el Instituto para la Formación y Aprovechamiento de Recursos Humanos (Ifarhu) han recibido expedientes de becas ya otorgadas sin el visto bueno de la Contraloría.

Según la resolución administrativa 383 de Senacyt, a pesar de los criterios de evaluación ya establecidos en el Reglamento del Programa de Becas, la Contraloría ha estado evaluando la condición socioeconómica de los participantes beneficiados para refrendarles el pago.

El contralor, Federico Humbert, se refirió a esta situación durante una reciente entrevista en televisión: “Hemos pedido que nos entreguen un informe socioeconómico de las personas a las que se les está dando la beca”. Añadió que en algunos casos le han concedido becas a personas que podrían pagarlas. Argumentó que “no solo las personas graduadas de escuelas privadas son capaces”.

Y ayer volvió a refererise al tema en Radio Panamá. Aseguró que no le gusta “la palabra beca”, ya que se trata de “un auxilio económico” y que, según él, ha rechazado menos del 10% de los pagos.

También opinó que las becas del Ifarhu que se otorgan a los estudiantes de primer puesto deberían venir acompañadas de un informe de nivel socioeconómico.

Habla Senacyt

Por otro lado, el Secretario General de Senacyt, Jorge Motta, aclaró que existe una diferencia conceptual entre la Contraloría y Senacyt sobre lo que es una beca por mérito y una ayuda económica. Explicó a La Prensa que en Senacyt las becas siempre se han dado por mérito. “Cuando miras quiénes se han beneficiado, la mayoría son de clase media”.

Agregó que nunca se ha pedido un nivel socioeconómico específico para aplicar a esta beca en el reglamento, ya que estas provienen de la necesidad que existe en el país de tener entre sus profesionales a personas con estudios relacionados con la ciencia y la innovación, “Panamá necesita a esa gente en este momento de su desarrollo, tenemos muy pocos”, explicó.

Un testimonio

Mientras tanto, estudiantes que se encuentran en el extranjero quedaron en medio de la controversia. Uno de ellos le contó a La Prensa su experiencia. Está en un país de Europa, y solicitó que su nombre fuese cambiado, por temor a que se complique más su caso.

“Tengo dinero hasta el 31 de diciembre [de 2018]. Voy a tener que devolverme y perder lo invertido”, narró Darío. Contó, además, que el 1 de enero de 2019 debe pagar alquiler y no tiene la plata. “Me cobraron una morosidad en la universidad porque solo pagué la mitad”, añadió.

Relató además que aplicó para la beca en enero de este año, y viajó en septiembre para hacer un doctorado.

Del mismo modo, siente que los periodos de pago no van con el horario académico, ya que debe esperar tres meses para recibir el pago. “En esos tres meses ya tienes que viajar a otro país, pagar la matrícula, vivienda, seguro y más cosas”, afirmó.

Siguió narrando: “Me molestó que dijera [el Contralor] que esas becas se las estaban dando a gente con dinero. Yo estuve en el evento de entrega de cartas y todos éramos clase media”, declaró. Manifestó que una situación similar enfrentan otros estudiantes.

“Estamos en el limbo. Somos demasiados como para hacer ese cambio [nuevo requisito de la Contraloría] y perjudicar a quienes ya estamos acá”, comentó.

Criterio desconocido

Este medio le envió una serie de preguntas al contralor Federico Humbert para conocer, entre otras cosas, el parámetro con el que se determina si un estudiante es capaz de pagar sus estudios, sin embargo, no hubo respuesta.

En la entrevista que dio ayer, Humbert mencionó que si el ingreso familiar es de $3 mil 500 mensuales, su opinión es que este estudiante no califica para una beca completa, y que la mitad del curso se podría pagar con una beca y la otra mitad con un préstamo. Las becas de Senacyt son adjudicadas anualmente por un monto tope de $60 mil, esto equivale a 5 mil dólares mensuales. En caso de no recibir una beca, este es el costo que deberá asumir el estudiante.

Por insistencia

El contralor también explicó que la institución puede pasar el refrendo por insistencia, “pero la responsabilidad recae sobre cada uno de los miembros de su junta directiva”. En adición, dijo que la junta directiva de Senacyt no quiso firmar el refrendo por insistencia. Sin embargo, Senacyt alega que nunca indicó no desear firmar dicho documento.

En cambio, la institución elevó una consulta al procurador de la administración, Rigoberto González, para conocer si existe la facultad para solicitar a la Contraloría el refrendo por insistencia.

En un carta fechada el 4 de abril, el procurador le indicó a Motta que es el Ifarhu la autoridad facultada para solicitar el refrendo por insistencia, ya que esa institución es la que emite la orden de pago.

Compromisos

Otra de las disputas entre la Contraloría y la Senacyt surge por el tema del retorno del estudiante. En el programa de Becas Ifarhu-Senacyt, el becario debe regresar al país una vez concluyan sus estudios, y es una obligación permanecer en el país por un plazo mínimo al equivalente del tiempo de la beca. Durante este periodo los becarios deben participar en actividades organizadas por la Senacyt o el Ifarhu.

No obstante, el contralor considera que estos estudiantes deben trabajar para el Estado una vez concluyen sus estudios en el extranjero.

En la administración pasada, ministros, familiares y políticos allegados al entonces presidente Ricardo Martinelli fueron beneficiados con costosas becas de la Senacyt. En esa lista estaban: Mario Martinelli y Patricia Villanueva, sobrinos de Martinelli; Soledad Filipionok, entonces novia del ministro de la Presidencia, Demetrio Jimmy Papadimitriu; y Salomón Shamah, administrador de la Autoridad de Turismo de Panamá, entre otros.


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