El Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) de Venezuela autorizó la madrugada de ayer al presidente Nicolás Maduro a presentar el proyecto de presupuesto 2017 de la nación sin pasar por la Asamblea Nacional, rompiendo con una norma constitucional.
Días atrás, Maduro solicitó al TSJ que analizara la medida bajo el argumento de que el parlamento se encuentra en “desacato” por haber juramentado a tres diputados indígenas de oposición, cuya elección fue objetada por el chavismo –por una supuesta compra de votos para ganar curules– por lo que todas sus actuaciones son nulas hasta que los separe.
“El TSJ declaró que el presupuesto nacional deberá ser presentado por el presidente de la República ante la Sala Constitucional, bajo la forma normativa de decreto que tendrá rango y fuerza de ley”, dice el comunicado que acompañó la sentencia.
El tribunal justificó su decisión “frente a la imperiosa necesidad de cumplir una fase del proceso de formación jurídica del presupuesto nacional (...) y con el propósito de mantener el funcionamiento del Estado, la garantía de los derechos fundamentales y el orden constitucional”.
La decisión también prohíbe a la Asamblea la “reconducción presupuestaria”, es decir, que no podrá alterar las partidas presupuestarias, ni obstruir ni incidir en el presupuesto aprobado.
El diputado José Guerra, presidente de la subcomisión de Finanzas, aseguró que “si el Gobierno aprueba el presupuesto él mismo, ese presupuesto será nulo; quien realice un gasto o lo autorice será sancionado”, opinó en su cuenta de Twitter.
Desde que la oposición ganó el control de la Asamblea en enero pasado, el TSJ –al que la MUD acusa de estar al servicio del Gobierno– ha torpedeado la gran mayoría de sus leyes, incluso antes de ser aprobadas, llevando al país a una profunda crisis institucional.
“No hay, ni por estado de excepción ni por decreto de emergencia, posibilidad de que Maduro se haga su propio presupuesto”, replicó Julio Borges, jefe de la bancada de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD).
La oposición, que por primera vez en 17 años de hegemonía chavista, lidera el parlamento, impulsa un referendo revocatorio contra el mandato de Maduro, y ayer hizo una suerte de simulacro de la jornada que se realizará el 26, 27 y 28 de octubre de recolección de 4 millones de firmas necesarias para convocar la consulta.
Las concentraciones se realizaron en medio de advertencias de la MUD de que el TSJ estaría a punto de emitir otra sentencia, para frenar la consulta.
“Tenemos que lograr más del 20%. Si sacamos 7 [millones] u 8 millones le estaremos diciendo a Maduro que queremos un cambio inmediato. Así se evitaría mayor daño al país”, dijo Ismael Dacorte, un abogado de 51 años, en el colegio La Consolación, uno de los puntos de concentración en Caracas.
En el único incidente de la jornada, seguidores del Gobierno se enfrentaron a golpes y empujones a opositores en la entrada de la comunidad Villa Rosa, en isla Margarita, cuyos vecinos sonaron cacerolas al mandatario hace un mes.
“Creo que se le hace un daño muy grande al país. Lo mejor hubiese sido que el Gobierno hubiese llevado la ley del presupuesto y la ley de endeudamiento al parlamento, y nosotros le hacemos las modificaciones pertinentes y se lo aprobamos”, añadió el presidente de la comisión de Finanzas. Así, se habría evitado “lo que lamentablemente va a pasar en 2017 y es que se va a trancar el financiamiento interno y externo, porque nadie va a adquirir un bono de la deuda pública nacional si no está en la ley de endeudamiento que tiene que aprobar la Asamblea”, añadió.
Pero Maduro alegó que “en una democracia estas cosas se debaten con el pueblo. La máxima sala constitucional del TSJ emitió sentencia y estoy obligado a cumplirla”.
La decisión del tribunal “menoscaba las facultades de la Asamblea y genera cada vez más desconfianza sobre Venezuela”, aseguró por su parte el analista económico Jesús Casique.
En respuesta, los chavistas se concentraron en Plaza Venezuela, en Caracas, donde Maduro, quien llegó horas antes de un viaje a Turquía, les aseguró que la revolución “se ha recuperado del traspiés” de haber perdido la mayoría del parlamento. “Hoy la revolución va en ofensiva hacia 2017, 2018 y más, y a la derecha lo que le vienen son días oscuros y tristes de hundimiento, derrota y división”, manifestó.
En esa actividad, Maduro dio un discurso en su habitual tono antiimperialista en el que en todo momento fustigó al presidente de la Asamblea, Henry Ramos Allup, a quien –entre otras cosas– le dijo que tendrá que esperar hasta 2018 para ir a elecciones y eso solo si sale adelante en todos los procesos por traición a la patria que tiene.
Asimismo, advirtió que todo el que intente incendiar el país o que realice algo que se asemeje a terrorismo afrontará la justicia y la cárcel. Remarcó que el presidente turco Recep Tayyip Erdogan le dio detalles del golpe en su país y que si eso sucede en Venezuela, Erdogan va a quedar como un “niño de pecho” comparado a lo que él hará.
