¿Cómo se estructura una marca penitenciaria? ¿Cuál es el alcance de esta marca y cuántos privados de libertad se benefician? ¿Cuáles son los principales retos y desafíos para sostener estas actividades dentro de los penales?
Estos son algunos de los temas que se discuten en el primer taller consultivo sobre productos y marcas penitencias para América Latina, que se realiza en el país bajo la organización de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc).
Dicho taller, inaugurado ayer, se extenderá hasta mañana, viernes, y tiene la finalidad de intercambiar experiencias respecto a la elaboración de productos en las cárceles y las marcas penitenciarias con países como Argentina, Colombia, Paraguay, Chile, Costa Rica, Brasil y Ecuador. Esto, además de evaluar la posibilidad de globalizar las marcas penitenciarias de América Latina y el Caribe que ya están establecidas.
Durante la apertura de la actividad, Amado Philip de Andrés, representante regional de la Unodc, recordó que estas marcas penitenciarias representan los esfuerzos de los privados de libertad al confeccionar un producto como parte de un proceso de reinserción.
Desde octubre pasado, Panamá cuenta con una marca penitenciaria llamada IntegrArte, cuya primera colección comprende prendas y accesorios de vestir, piezas de decoración, muebles de madera y cuadros.
Desde que se estableció IntegrArte, pequeñas y grandes empresas han manifestado su intención de adquirir prendas de vestir para su personal. Sin embargo, uno de los principales retos de la marca, según la ministra de Gobierno, Maria Luisa Romero, es responder a la “alta demanda” de estas empresas. Actualmente, existen talleres de IntegrArte en el Centro Femenino de Rehabilitación Cecilia Orillac de Chiari, el Centro Penitenciario de Tinajitas, Centro Penitenciario de David y Centro Penitenciario La Joya, en el que participan unas 50 mujeres.
