OBRA LA PRINCESA SUKIMUKI

Teatro sin barreras

Teatro sin barreras
La obra es protagonizada por actores con síndrome de Down, autismo, Asperger y lento aprendizaje.

Un sueño colectivo se hizo realidad el pasado mes de mayo en el Teatro Anita Villalaz, cuando se puso en marcha la primera de dos funciones de la obra La princesa Sukimuki.

Era el sueño de 20 actores (11 de ellos con alguna discapacidad) y sus familiares.

Las presentaciones se desarrollaron ese fin de semana y uno de los resultados fue que diferentes instituciones mostraron interés por contratar más funciones, como la que se realizó ayer, nuevamente, en el Anita Villalaz.

Luis Caballero, director y productor de la obra, explica que el proyecto nació de la necesidad de ofrecer algo más a las personas con discapacidad, sobre todo a los adultos.

“Si se analiza con cuidado, la mayor parte de las fundaciones e instituciones de apoyo a la población que sufre de alguna discapacidad enfoca sus esfuerzos en la juventud, que no está mal, pero luego, cuando llegan a su etapa adulta, en muchos casos no hay nada para ellos”, explica Caballero.

Por ello, en 2014, Caballero y su equipo de voluntarios presentaron la obra La cucarachita Mandinga con la meta de involucrar a jóvenes y adultos con autismo, síndrome de Down, lento aprendizaje y osteogénesis imperfecta, entre otras condiciones.

Los rostros de satisfacción de los actores y el de sus padres, sorprendidos por la capacidad mostrada por sus hijos, fue la mejor recompensa, apunta Caballero, que en mayo pasado repitió el proyecto, esta vez con La princesa Sukimuki.

Ambos montajes se concretaron gracias a esfuerzos de familiares del elenco y a algunos patrocinios.

La versión teatral de La princesa Sukimuki busca fomentar el mensaje de que las personas con discapacidad necesitan oportunidades para aprender y desempeñarse en lugar de sobreprotección.

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