El presidente de Brasil, Michel Temer, admitió ayer que en 2011, cuando era vicepresidente de Dilma Rousseff, viajó en un avión del empresario Joesley Batista, quien lo acusa de corrupción, informó el diario Folha de S. Paulo.
Con esta declaración, Temer cambió su versión, ya que la presidencia había negado los señalamientos de Batista, quien aportó esta información a la fiscalía como parte de un acuerdo de colaboración a cambio de reducciones en sus condenas. Con ello, Batista busca demostrar que tenía una cercana relación con Temer.
La presidencia había reconocido el viaje, pero explicó que fue en un avión de la Fuerza Aérea Brasileña, el cual puede usar el presidente y el vicepresidente para ese tipo de misiones. Si usa transporte privado, debe pedir autorización a un comité de ética, ya que de lo contrario se enfrentaría a un conflicto de interés.
