El presidente brasileño Michel Temer negó con “vehemencia” en 2014 haber pedido 10 millones de reales (casi 3 millones de dólares) al propietario de Odebrecht, empresa en el centro del escándalo Petrobras, para las campañas electorales de miembros de su partido PMDB (centro derecha).
Quien reveló estas “donaciones” a la fiscalía federal fue Claudio Melo Filho, exvicepresidente de relaciones instituciones de Odebrecht, gigante de la construcción y obra pública.
Melo Filho es uno de los 77 exdirectores de Odebrecht que firmaron acuerdos individuales de cooperación con los investigadores de la causa Petrobras a cambio de la reducción de sus penas. Los contenidos de estos convenios comienzan a filtrarse a la prensa.
Según Melo Filho, el dinero cedido a Michel Temer sirvió en parte para financiar la campaña de Paulo Skaf, presidente de la poderosa Federación de Industrias de Sao Pablo (Fiesp) y candidato del PMDB para el gobierno del estado de Sao Paulo en 2014.
Melo Filho acusó a otros dirigentes del PMDB y, en particular, al presidente del Senado Renan Calheiros de haber recibido dinero por parte de Odebrecht, grupo que armó una confabulación entre constructoras para manipular licitaciones y sobrevalorar las obras de Petrobras.
También apunta a líderes de otros partidos, como el presidente de la Cámara de Diputados Rodrigo Maia (DEM, derecha); el exgobernador de Bahía Jacques Wagner, del Partido de los Trabajadores (PT, izquierda); y el gobernador electo de Sao Paulo Geraldo Alckmin, del PSDB (centro-derecha).
Las denuncias de los dirigentes de Odebrecht, negociadas en secreto en estos últimos meses y que hacen temblar a toda la clase política, apuntan contra al menos 130 políticos de todos los partidos.
En marzo pasado, los investigadores descubrieron en Odebrecht una contabilidad secreta en la que estaban registrados, bajo nombres codificados, depósitos hechos en favor de 200 políticos de 24 formaciones para las elecciones municipales de 2012 y las elecciones generales (presidenciales, legislativas y senatoriales) de 2010 y 2014.
Temer sucedió a la expresidenta Dilma Rousseff, destituida a fin de agosto por el Senado, acusada de falsear las cuentas públicas.
