Michel Temer consideró el pasado lunes que un eventual encarcelamiento del exmandatario de izquierda Luiz Inácio Lula da Silva, acusado de corrupción, sería un “problema” y causaría “inestabilidad” en el país.
Si el exjefe de Estado (2003-2010) y líder histórico del Partido de los Trabajadores (PT) fuera encarcelado, “habrá movimientos sociales”, señaló el presidente brasileño en entrevista a TV Cultura, que asumió el cargo tras la destitución este año de Dilma Rousseff, sucesora de Lula, acusada de manipular las cuentas públicas.
“Los movimientos sociales de contestación, especialmente a una decisión judicial, pueden crear inestabilidad”, manifestó Temer , del partido de centroderecha PMDB, que fue un importante aliado de los gobiernos del PT antes de romper la coalición.
Por más que el nuevo gobierno conservador “haga y explique que está haciendo cosas para preservar la integridad del país, de la economía, de las relaciones sociales, surge una noticia así y eso crea inestabilidad”, enfatizó Temer, que hasta mayo era el vicepresidente de Rousseff.
Lula enfrenta tres juicios dentro de la operación Lava Jato, que puso al descubierto una red de empresarios y partidos políticos para manipular licitaciones de Petrobras, sobrefacturar obras y distribuir el excedente para financiar campañas y enriquecerse ilegalmente.
Además, la Corte Suprema recientemente incluyó a Lula en su investigación sobre Petrobras como presunto integrante de un “grupo criminal” que orquestó el masivo desvío de fondos desde la petrolera estatal.
El expresidente niega tajantemente las acusaciones en su contra.
