BRASIL

Temer repliega tropas; protesta deja 49 heridos

Temer repliega tropas; protesta deja 49 heridos
Daños en el Ministerio de Trabajo.

El despliegue del Ejército en la explanada de los ministerios de Brasilia fue tan breve como sintomático. La polémica medida ordenada por el presidente Michel Temer, tras las violentas protestas del pasado miércoles, duró menos de 24 horas y visibilizó la fuerte debilidad de su gobierno.

Temer, quien lucha desde hace una semana por su supervivencia política, acorralado por acusaciones de corrupción, se vio obligado a recular ayer en medio del aluvión de críticas en un país que vivió bajo dictadura militar entre 1964 y 1985.

En total, mil 500 militares fueron desplegados la tarde del miércoles frente a los ministerios, que quedaron con sus fachadas parcialmente destrozadas y parte de su mobiliario quemado por los ataques de jóvenes encapuchados durante la masiva manifestación para exigir la renuncia del presidente. En medio de una lluvia de gases lacrimógenos y duros choques entre policías y activistas, el Gobierno obligó a evacuar a su personal y llamó a las tropas.

“No teníamos otra alternativa para impedir víctimas entre servidores y el destrozo del patrimonio público. Fue para cesar aquel proceso de barbarie”, dijo el ministro de Defensa, Raúl Jungmann, al levantar la orden esta mañana considerando que “la ley y el orden” habían sido restablecidos.

Pequeños grupos de soldados con armas largas y escudos estaban distribuidos a lo largo de la avenida de los ministerios, resguardando las entradas a los edificios.

“Siento que esto no se justificaba, la Policía podía hacer ese trabajo. Esta medida demuestra solo que el Gobierno está agonizando, fue algo desesperado”, dijo Renata Maia, una trabajadora del Ministerio de Ciencia y Tecnología, mientras desayunaba con un colega al lado de los cristales rotos del edificio. “Llegaron muy tarde. Tenían que estar aquí ayer y no hoy”, opinó Jonathan Figuereido, del Ministerio de Desarrollo Social.

La jornada de protestas, que según las autoridades congregó a 45 mil personas, se saldó con 49 heridos, uno de ellos por arma de fuego, 7 detenidos, así como con daños en ocho ministerios y en la icónica Catedral de Oscar Niemeyer.

Mientras Temer es asediado por la justicia, el Congreso ya debate a puertas cerradas una eventual sucesión. El mandatario dijo que no renunciará y, como respuesta, recibió la presentación de 16 pedidos de juicio político ante la Cámara de Diputados. Acusándolo de un crimen de responsabilidad (que atañe solo a funcionarios), ayer presentó el suyo la Orden de Abogados de Brasil, una entidad que jugó un papel clave en el juicio que hace un año destituyó a Dilma Rousseff y puso fin a un ciclo de 13 años de la izquierda en el poder.

“Estamos nuevamente, en un brevísimo espacio de tiempo, pidiendo el impeachment de un presidente de la República, pero de forma absolutamente independiente”, indicó el presidente del gremio, Claudio Lamachia. Pero muchos en el Parlamento apuestan a una salida institucional a través del Tribunal Supremo Electoral, que a partir del 6 de junio examinará una denuncia para anular el resultado de las elecciones de 2014, en las que fue reelegida la fórmula Rousseff- Temer.

Edición Impresa