En un intento por ocultar un masivo acaparamiento de tierras vírgenes y boscosas en la zona minera de Donoso –provincia de Colón–, venezolanos se ampararon en la creación de sociedades anónimas y fundaciones.
Con estos instrumentos legales, representados por los sudamericanos Juan Pablo Brons y Andrés Warnken, se han comprado unas 3 mil hectáreas de tierra que previamente fueron tituladas a precios irrisorios por un grupo de 30 personas, todos ellos con vínculos entre sí.
Esos supuestos dueños de fincas, tras titular sus fincas en veloces procesos en la Autoridad Nacional de Administración de Tierras (Anati), las “vendieron” a Brons y Warnken, obteniendo una ganancia de entre solo $2 y $25 por cada finca.
Los extranjeros confesaron que los supuestos dueños nunca conocieron sus tierras, ubicadas en el Corredor Biológico Mesoamericano, por el área de Colón.
