Valter Lavítola miraba con furia ayer al testigo de la Fiscalía de Nápoles Mauro Velocci cuando este declaraba en su contra, al igual que Giusseppe Schiattarella, capitán de la División de Investigación y Operaciones Especiales del Cuerpo de Carabinieros.
Ambos testimonios también coincidieron por separado en que el presidente Ricardo Martinelli era el destinatario final de coimas que pagaban empresas italianas en Panamá.
El empresario Rogelio Oruña –representante en Panamá de IBT Group– también salió a relucir.