Dirigentes de la sociedad civil cuestionaron la compra de sábanas, toallas, escobas, rastrillos, ollas y demás enseres para entregar en los gabinetes ciudadanos, con fondos de la partida discrecional del Ministerio de la Presidencia.
El gobierno del presidente Juan Carlos Varela ha gastado $421 mil 508, provenientes de la partida discrecional de los periodos enero-marzo y abril junio de este año para comprar los mencionados artículos, pese a que la Presidencia cuenta con un fondo social para financiar estas actividades.
Para el politólogo Richard Morales, el Gobierno “está haciendo proselitismo con bienes públicos” y esto, a su juicio, constituye un acto de corrupción.
“Los gabinetes ciudadanos son una artimaña para encubrir y legitimar el clientelismo a gran escala. La inversión social debe manejarse con políticas de Estado, no bajo la discrecionalidad del presidente o cualquier otra autoridad”, sustenta.
Mientras que Ramón Ricardo Arias, presidente del capítulo panameño de Transparencia Internacional, asegura que “mientras tengamos una procuradora que siga órdenes del Ejecutivo, un contralor que ponga sus ambiciones por encima de su trabajo y una Asamblea Nacional que desconozca sus funciones fiscalizadoras, el gasto público seguirá siendo utilizado caprichosamente”.
Mientras que el excontralor de la República Alvin Weeden dijo que utilizar fondos que casi alcanzan el medio millón de dólares para estas actividades, “es mucho dinero para un país con muchas necesidades”, y donde hay áreas marginadas que no poseen medicinas, médicos, centros de salud y que además cuentan con escuelas rancho.
En tanto, el sociólogo y politólogo, Harry Brown Araúz, dijo que no se le puede llamar clientelismo a estos gabinetes. Explicó que el Gobierno no le está dando el beneficio directamente a miembros del partido oficialista, ni tampoco está comprando votos directamente (...). Lo que sucede, aseguró, es lo que se le dice en inglés el pork barrel politics, que se podría traducir como la política de la repartidera. “Esta es una política no programática (...), un tipo de política hecha para obtener un voto, no lo compran directamente, pero es para ganarlo”, explicó.
Hasta mayo pasado se habían efectuado 44 gabinetes en todo el territorio nacional, de los cuales han participado unas 150 mil personas.
Entre los gastos que se reportan en el informe sobre el uso de la partida discrecional, figura que el 15 de marzo pasado se gestionó la compra de artículos deportivos por $19 mil 26 para regalar en el gabinete de Las Minas, provincia de Herrera. Mientras que otros regalos que se repartieron ese día costaron $153 mil 280.
En tanto, el 5 de abril pasado se desembolsaron $17 mil 500 para la compra de 5 mil comidas distribuidas durante el gabinete de la 24 de Diciembre. Ese mismo día, se usaron $163 mil 332 para adquirir distintos artículos que se repartieron entre los pobladores del área.



