Una tormenta poderosa y mortal avanzaba ayer costa afuera del Atlántico medio de Estados Unidos, donde se preveía que podía arruinar el fin de semana largo del Día del Trabajo con fuertes vientos, lluvias torrenciales y un aumento del nivel del mar tras pasar por las islas frente a Carolina del Norte. La tormenta, bautizada como Hermine, cobró la vida de al menos dos personas en Florida y en Carolina del Norte.
El fenómeno fue clasificado como huracán de categoría 1 hasta que perdió fuerza al pasar por Florida y Georgia, pero meteorólogos estimaban ayer que los vientos podrían recuperar la fuerza de huracán de más de 119 kilómetros por hora.
El Centro Nacional de Huracanes proyectaba que la tormenta se movería lentamente hacia el norte por la costa atlántica estadounidense antes de detenerse costa afuera de Nueva Jersey, donde podría permanecer durante días.
“Va a permanecer costa afuera y a va ser un evento costero tremendo, con peligrosas inundaciones y muchas olas más grandes que probablemente provocarán una erosión significativa en la playa durante los próximos días”, comentó el especialista en huracanes Daniel Brown. Los expertos estimaban un aumento del nivel del mar desde Virginia a Nueva Jersey.
El gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, declaró estado de emergencia en tres condados costeros del estado, que fue arrasado por la supertormenta Sandy en 2012.
La ciudad de Beach Haven emitió una alerta de emergencia en la que recomendó a las personas que quisieran salir de la isla de Long Beach a que lo hicieran antes de la marea alta de la noche del sábado.
El gobernador de Delaware, Jack Markell, declaró un estado de emergencia limitado en el condado de Sussex, que incluye los complejos turísticos costeros de Bethany Beach y Rehoboth Beach.
Hermine, el primer huracán que toca tierra en Florida en 11 años, llegó el pasado viernes cerca de la ciudad de St. Marks con vientos de 129 kilómetros por hora. El fenómeno climático provocó apagones, inundaciones, caída de árboles y del tendido eléctrico en Carolina del Norte, mientras que la lluvia dejó inundaciones en la costa de Virginia.
La caída de un árbol mató a un indigente en la ciudad de Ocala, al norte de Florida, mientras dormía en su tienda de campaña. En Carolina del Norte se volcó un camión en un puente sobre el río Alligator y murió el chofer.
Durante la noche, cuatro personas sufrieron heridas menores cuando un tornado azotó un campamento en Hatteras Village, en Carolina del Norte, dijeron funcionarios encargados de vigilar los efectos del huracán.
En las tempranas horas de ayer, el centro de la tormenta se movía al este-noreste a unos 21 kilómetros por hora y a 440 kilómetros al este de Norfolk, con vientos sostenidos de hasta 100 kilómetros por hora. Funcionarios en Atlantic City, Nueva Jersey, cancelaron conciertos y las playas estaban cerradas en varias comunidades. Al menos 250 mil hogares estaban sin energía eléctrica desde Florida a Virginia, informaron el pasado sábado las compañías responsables del suministro de energía eléctrica.
La tormenta podría dejar 18 centímetros de lluvias en el sudeste de Virginia y de sectores costeros de Maryland y hasta 10 centímetros en el sur de Delaware, el sur y el este de Nueva Jersey y Long Island, dijo Brown al ser consultado por lo que sucedería próximamente.
