Hillary Clinton y Donald Trump intercambiaron ayer, en persona, los golpes que durante meses se han lanzado a través de los medios de comunicación, durante el primer debate presidencial de cara a las elecciones presidenciales de Estados Unidos (EU) del próximo 8 de noviembre.
Ambos candidatos se saludaron con un apretón de manos y sonrieron antes de iniciar. Al comienzo, Clinton y Trump presentaron sus visiones de la economía estadounidense.
Clinton, una ex secretaria de Estado y la primera mujer que consigue la nominación presidencial de uno de los grandes partidos políticos de EU, criticó al republicano, acusándolo de promover políticas económicas que favorecen a los ricos a costa de la clase media.
Dijo que las propuestas del magnate de Nueva York parecían políticas económicas “de goteo inventado”. “El tipo de plan que Donald ha propuesto sería volver a las políticas económicas de goteo. Y de hecho sería una versión más extrema, el mayor recorte de impuestos para los percentiles de personas más altos en este país que jamás hemos tenido. Yo lo llamo goteo inventado, porque eso es exactamente lo que sería. Así no crece la economía”, afirmó.
Trump, un magnate inmobiliario y exfigura de televisión que nunca ha ejercido un cargo de elección pública, criticó a Clinton por sus políticas comerciales y dijo que ella aprobaría un controvertido acuerdo comercial con países asiáticos a pesar de que se ha opuesto al pacto como candidata. “Tú estabas totalmente a favor de él, luego escuchaste lo que yo estaba diciendo, sobre lo malo que es, y dijiste, ‘bueno, no puedo ganar ese debate’, pero sabes que si llegas a ganar, lo aprobarías”, declaró Trump, quien señaló además que “tenemos que impedir que nos roben nuestros empleos”.
El republicano culpó a la demócrata de lo que calificó como acuerdos comerciales “defectuosos” que han costado empleos estadounidenses. Dijo que México grava los productos estadounidenses que importa, pero que EU no grava las importaciones mexicanas. Añadió que Clinton “ha estado haciendo esto durante 30 años”, en referencia a su larga carrera en la escena política nacional.
Durante ese tiempo ella ha sido primera dama, senadora de Nueva York y secretaria de Estado. Esos no son cargos que le hubieran permitido una participación primaria en el diseño de acuerdos comerciales.
Trump criticó además que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte fue aprobado en el gobierno de Bill Clinton, esposo de la señora Clinton. El apartidista Servicio de Investigación Congresional ha dicho que ese acuerdo de 1994 tuvo un impacto “relativamente pequeño” en la economía de EU.
Clinton rechazó las críticas. “Bueno, Donald, yo sé que tú vives en tu propia realidad, pero esos no son los hechos”, sostuvo.
Clinton, de 68 años, vistió un traje rojo de dos piezas, y Trump, de 70, lució un traje oscuro con corbata azul para participar en un debate que podría cambiar el curso de la reñida campaña a la Casa Blanca.
Los candidatos también cruzaron golpes sobre el uso de la aspirante demócrata de un servidor personal de e-mail cuando fue secretaria de Estado y la negativa del millonario a divulgar su declaración de impuestos.
Clinton dijo que esa decisión plantea preguntas sobre si es tan rico y caritativo como afirma serlo. Además, destacó que las pocas declaraciones que ha presentado muestran que a pesar de su riqueza, no ha pagado el impuesto federal a las ganancias.
“Eso me hace inteligente”, dijo Trump. “Tengo enormes ingresos”, refirió en un punto, agregando que es hora de que el país sea dirigido por alguien que sepa algo sobre el dinero.
“Divulgaré mis declaraciones de impuestos contra los deseos de mi abogado cuando ella divulgue sus 33 mil correos electrónicos que fueron borrados”, arremetió Trump. “No creo que él vaya a divulgar sus declaraciones de impuestos, porque hay algo que esconde”, respondió Clinton.
El debate, de 90 minutos, podría convencer a los votantes indecisos e independientes que aún no han escogido a un candidato, así como a miembros de ambos partidos que no han participado de la campaña hasta el momento. Se prevía que batiría un récord de audiencia al lograr hasta 100 millones de televidentes. Y es que se trata de uno de los puntos clave de la campaña, a seis semanas de las elecciones del 8 de noviembre.
El debate estaba previsto en 6 segmentos de 15 minutos, en un espacio televisivo sin interrupciones publicitarias, que giró alrededor de tres temas: el rumbo de Estados Unidos, la prosperidad y la seguridad.
El moderador Lester Holt tuvo problemas para controlar a ambos candidatos. La discusión sobre política comercial pasó rápidamente a la lucha contra el Estado Islámico, cuando Trump acusó a Clinton de entregar información al enemigo al revelar en su sitio en internet cómo planea derrotar al grupo.
DISCRIMINACIÓN
Aunque el tema de la inmigración no fue abordado durante los 90 minutos del debate, el candidato republicano se refirió brevemente a los inmigrantes. “Tenemos pandillas en las calles y en muchos casos son de inmigrantes ilegales, que matan gente”, adujo.
La respuesta de Clinton llegó de inmediato. “Muchos afroestadounidenses, muchos latinos, han llegado a la cárcel” y alegó que “si usted es afroamericano tiene más probabilidades de ir a la cárcel” que si es de la raza blanca. “Hay que trabajar para que las personas se mantengan seguras”, remarcó.
Trump habló sobre la importancia de “la ley y el orden” en respuesta a la pregunta del moderador sobre cómo sanar las segregaciones raciales.
Expresó que sin ley y orden, “no vamos a tener un país”; que en barrios pobres, afroestadounidenses e hispanos “están viviendo un infierno porque es muy peligroso”.
Trump remarcó que si se camina por las calles de algunos sitios en Chicago, “le disparan a uno”, al tiempo que citó la controversial táctica policiaca de “detención y cacheo”–que un juez federal determinó que es inconstitucional– como una forma de disminuir la delincuencia. “En este momento nuestra Policía está temerosa de hacer cualquier cosa”, alegó.
La demócrata dijo que dicha estrategia es inconstitucional e ineficaz y abogó por proporcionar más apoyo y capacitación a las fuerzas del orden.
El debate fue acalorado desde el principio: Trump intentó frecuentemente interrumpir a Clinton y hablaba cuando ella respondía, mientras que la ex secretaria de Estado se mostró algo más moderada, pero también aguijoneó al multimillonario sobre sus antecedentes empresariales y su riqueza.
SEGURIDAD
Clinton acusó a Trump de que se deja provocar muy fácilmente, “que no tiene buen juicio” ni el “temperamento correcto”, como para evitar que EU se involucre en una guerra, incluso en una que involucre armas nucleares.
Trump respondió, “tengo mucho mejor criterio que ella. Tengo un mucho mejor temperamento”. Esto provocó risas entre algunas personas asistentes al debate, y motivó que Clinton exclamara: “¡Woo! ¡OK!”.
Trump evitó concretar cómo utilizaría las armas nucleares si fuera elegido presidente. No obstante, aseguró que “no haría el primer ataque” porque “una vez ocurre la alternativa nuclear, se acaba”. Ese comentario sugiere que no autorizaría un ataque nuclear a menos que Estados Unidos fuera atacado primero. Sin embargo, en la misma respuesta Trump dijo que “no puede descartar nada”. Mencionó a naciones enemigas como Corea del Norte e Irán. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha considerado cambiar las leyes actuales para explicitar que Estados Unidos no desplegará armas nucleares a menos que fuera atacada primero con armas nucleares.
Clinton giró entonces hacia la política y defendió la guerra en Afganistán encabezada por EU. Afirmó que Irán estaba “a semanas” de conseguir una bomba nuclear cuando ella se convirtió en secretaria de Estado, y que el gobierno del presidente Barack Obama frustró ese avance.
Trump no respondió la pregunta original del moderador sobre sus declaraciones previas de que Clinton no tiene el “aspecto presidencial”. Clinton sugirió que esos comentarios se referían a su género, y recordó al público otras declaraciones previas de Trump en las que describió a mujeres como “cerdos” y otros términos despectivos.
Asimismo, contestó a las afirmaciones del magnate de que no tiene la “energía” para ser presidente. Le dijo que no debería hablar de energía hasta que haya probado la apretada agenda que mantenía ella cuando era secretaria de Estado.
Los dos candidatos concluyeron el primer debate presidencial diciendo que aceptarían el resultado si el otro gana. Clinton se dirigió directamente a los espectadores y aseguró: “No es por nosotros, es por ustedes”.
Trump esquivó en un principio la misma pregunta, diciendo que haría “grande de nuevo” a un país “en serios problemas”. Más tarde añadió: “Podré hacerlo. No creo que Hillary Clinton pueda”. Sin embargo, terminó su respuesta diciendo que si Clinton gana, “la apoyaré absolutamente”.
Las encuestadoras de CNN y Bloomberg concluyeron anoche que Clinton ganó el debate ampliamente.
