El mundo entero espera, pero el presidente estadounidense Donald Trump mantuvo ayer el suspenso sobre su posición sobre el acuerdo de París sobre el clima.
“Anunciaré mi decisión sobre el Acuerdo de París el jueves a las 3:00 p.m. En el Rosedal de la Casa Blanca. Devolvamos la grandeza de Estados Unidos”, dijo en tarde ayer a través de su cuenta de Twitter.
“Estoy escuchando a un montón de gente, de ambas posiciones”, había dicho. Más temprano, mientras varios medios estadounidenses anunciaban que su intención era retirarse del acuerdo, Trump se había limitado a indicar vía Twitter que su decisión se sabría pronto.
Concluido a finales de 2015 en la capital francesa por más de 190 países bajo los auspicios de la ONU, este acuerdo tiene por objetivo limitar el ascenso de la temperatura mundial, reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero.
Una retirada estadounidense sería una verdadera deflagración, 18 meses después de lograrse este acuerdo histórico del que Pekín y Washington, bajo la presidencia de Barack Obama, fueron los arquitectos centrales.
La cuestión dividió profundamente a la cumbre del G7 que acaba de concluir en Sicilia, donde todos los participantes, a excepción del inquilino de la Casa Blanca, reafirmaron su compromiso con este acuerdo sin precedentes.
La ministra canadiense de Medio Ambiente, Catherine McKenna, pidió al Gobierno estadounidense que no abandone el acuerdo de París.
“Estaremos en la mesa desempeñando nuestro papel, porque creemos que es lo que hay que hacer y tiene sentido desde el punto de vista económico”, dijo McKenna, haciendo alusión a una “gran oportunidad económica” en el desarrollo y el despliegue de las “tecnologías limpias”.
El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, dijo en Twitter: “El cambio climático es innegable e imparable y las soluciones climáticas ofrecen oportunidades que son inigualables”. El tuit incluye un enlace de video a un discurso que Guterres dio el martes, en el que insta al mundo a intensificar las acciones para combatir el cambio climático.
Durante su campaña electoral, el hombre de negocios, que insistió en querer poner fin a la “guerra contra el carbón”, prometió“anular” este acuerdo.
Pero tras su llegada a la Casa Blanca el 20 de enero, emitió señales contradictorias, reflejo de las corrientes contrarias que atraviesa su gobierno sobre la cuestión del clima y sobre el papel de Estados Unidos en el mundo y su relación con el multilateralismo.
