Registros telefónicos y llamadas interceptadas muestran que los miembros de la campaña presidencial de 2016 de Donald Trump mantuvieron contactos repetidos con altos funcionarios de inteligencia rusos el año antes de las elecciones, según cuatro funcionarios estadounidenses, informó anoche en su página web el diario estadounidense The New York Times.
Las agencias de inteligencia de Estados Unidos (EU) interceptaron las comunicaciones en momentos en que descubrían evidencias de que Rusia trataba de incidir en las elecciones, dijeron los funcionarios, según el reporte. Las agencia buscaron saber si había connivencia con los rusos para influir en las elecciones.
En tanto, ayer el gobierno de Trump trata de capear el temporal de su primera crisis ante la intempestiva renuncia de su consejero de Seguridad Nacional, menos de un mes después de haber asumido la Casa Blanca.
En la noche del lunes, el general retirado Michael Flynn presentó su carta de renuncia -que fue aceptada de inmediato- para tratar de apaciguar una crisis derivada de una conversación que mantuvo en diciembre pasado con un diplomático ruso. En esa oportunidad, Flynn conversó con el embajador ruso en Washington sobre las sanciones que Washington aplicaría contra Rusia, pero no informó adecuadamente del tenor del diálogo a Trump ni al vicepresidente Mike Pence.
En su carta de renuncia, Flynn apuntó que transmitió“sin querer al vicepresidente electo y a otros información incompleta sobre sus conversaciones telefónicas con el embajador de Rusia” en Washington, Sergei Kislyak.
De inmediato, Trump nombró otro general retirado, Joseph Kellogg, para ocupar interinamente el puesto de consejero de Seguridad Nacional, añadió la Casa Blanca.
Kellogg es uno de los tres favoritos para quedarse de forma definitiva con el cargo. Los otros dos son el vicealmirante Robert Harward, un excomandante adjunto del Comando Central estadounidense, y el general retirado David Petraeus, exdirector de la CIA.
