El presidente estadounidense, Donald Trump, garantizó ayer a unos 800 mil inmigrantes indocumentados que estarán seguros en Estados Unidos por al menos seis meses, días después de haber rescindido un programa que los protegía de la deportación.
El martes, Trump anunció la revocación de la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, en inglés), creada por decreto por el expresidente Barack Obama en 2012 para formalizar temporalmente a inmigrantes sin papeles llegados a Estados Unidos de niños, la mayoría de América Latina.
Ante las críticas de grupos religiosos, empresarios y de ambos lados del espectro político, Trump intentó ayer tranquilizar a los llamados dreamers diciendo que sería respetado el período de gracia. “Para todos aquellos en DACA que están preocupados por su estatus durante el período de seis meses, no tienen nada de qué preocuparse. No habrá acción”, dijo el mandatario.
Unos 800 mil jóvenes, la inmensa mayoría mexicanos, pero también centroamericanos que se benefician hoy de este permiso de estadía y trabajo por dos años, renovable, quedarán gradualmente en un limbo jurídico con la derogación del DACA si antes del 5 de marzo de 2018 el Congreso no aprueba una ley que contemple su situación.
Ahora, el Congreso estadounidense tendrá que elaborar una legislación alternativa en seis meses.
En tanto, las fuerzas armadas de Estados Unidos podrían verse afectadas por la decisión del mandatario de cancelar el programa, dijo el Pentágono.
Unas 900 personas en uniforme —o que ya firmaron para enrolarse— recibieron permisos de trabajo mediante el DACA.
Un portavoz del Pentágono, teniente coronel Paul Haverstick, manifestó que el estamento militar está en coordinación con los departamentos de Justicia y Seguridad Nacional “respecto a cualquier repercusión” que el cambio tenga en los beneficiarios incorporados en las fuerzas armadas.
