Donald Trump amenazó ayer con hundir a su partido en una batalla campal cuando faltan cuatro semanas para las elecciones. El multimillonario declaró que se había despojado de los grilletes y lanzó un ataque furibundo, por medio de tuits, al presidente de la cámara baja Paul Ryan cuando este dijo que lo abandonaba, en una teleconferencia privada con republicanos. Los tuits parecían querer detener el flujo de legisladores que le han retirado su apoyo o han dicho que no votarán por él tras conocerse un video en el que habla de las mujeres como un depredador sexual.
Los republicanos desleales “son mucho más difíciles” que la demócrata Hillary Clinton, aseguró Trump. “Te atacan de todos lados”, tuiteó. “No saben ganar, yo les enseñaré”, añadió.
El caos republicano se profundizó después del debate, cuando Ryan concedió de hecho la victoria electoral a Clinton al decir que dedicaría sus energías a asegurar que la demócrata no obtenga un “cheque en blanco” con un Congreso de mayoría demócrata, dijeron participantes en la teleconferencia con el bloque legislativo.
Trump también argumentó que Ryan y otros legisladores se distancian de él para conservar sus bancas. “A pesar del éxito arrollador en el segundo debate es difícil marchar bien cuando Paul Ryan y otros dan cero apoyo”, tuiteó. Agregó luego: “Nuestro muy débil e ineficaz líder Paul Ryan tuvo una mala teleconferencia en la que sus miembros se enfurecieron con su deslealtad”. Trump también fustigó al senador John McCain, quien fue el candidato republicano en 2008.