El presidente estadounidense Donald Trump hace esta semana su segundo viaje a Europa, que incluirá su primer encuentro el próximo viernes, con el líder ruso Vladimir Putin.
En mayo, la primera visita de Trump al continente causó ansiedades entre muchos aliados europeos, porque se negó a respaldar explícitamente el tratado de defensa común de la OTAN y reprendió a líderes regionales por no gastar más en defensa.
Esta vez, el mandatario usará escalas en Polonia y Alemania para tratar de equilibrar dos objetivos: mejorar las relaciones con Moscú en un momento de tensiones y presentar a Estados Unidos como defensa contra la agresión rusa. Trump parte hoy hacia Europa.
En el que pudiera ser el momento más observado del viaje de cuatro días, se reunirá el viernes con Putin a las márgenes de una cumbre internacional en Hamburgo, Alemania.
Cada aspecto de esa reunión va a ser examinado, en momentos en que en Washington prosiguen investigaciones sobre presunta interferencia rusa en la elección presidencial de 2016 y potencial colusión de la campaña de Trump.
Con esas pesquisas en las mentes de todos, hay pocas expectativas de que el encuentro produzca avances significativos en asuntos espinosos como la crisis en Ucrania y la guerra en Siria.
Durante la campaña electoral estadounidense, Trump calificó a Putin de “hombre brillante y lleno de talento”, pero los dos dirigentes nunca se han reunido frente a frente.
“No puedo imaginar un asunto en el que ellos vayan a lograr un progreso significativo, dado el veneno que rodea la relación”, dijo Michael O’Hanlon, experto en política exterior para The Brookings Institution, quien dijo, no obstante, que las conversaciones pudieran sentar las bases para una cooperación futura entre ambos gobiernos en temas fundamentales.
El encuentro Trump-Putin será uno de al menos nueve que tendrá el mandatario estadounidense con líderes extranjeros, mientras se encuentra en Hamburgo por la cumbre del Grupo de los 20.
Pero primero Trump visitará Polonia, donde los líderes quieren garantías de que la presencia de soldados estadounidenses y de la OTAN allí continuará mientras la seguridad de la región sea amenazada por Rusia.
A cambio, el estadounidense espera hoy una cálida recepción mientras hace un homenaje a la determinación polaca con un discurso en la plaza Krasinski, donde realizará su primer discurso al aire libre en suelo extranjero.
